Weezer – Weezer (White Album)

El grupo angelino está de vuelta con un álbum superior musicalmente a los últimos LP’s tildados por los medios como decepcionantes. Por suerte este nuevo color (white) ha conseguido pintar de blanco todas las críticas oscuras que se habían vertido sobre sus últimos trabajos y a su vez nos han hecho olvidar portadas caninas, con amiguetes de la banda o dibujos muy fuera del estilo weez. Pero… ¿es este nivel suficiente?

Weezer ha intentado llevar a sus fans de vuelta a los primeros años de la banda, pero veintidós años son muchos y el tiempo no pasa en balde. Es cierto que el sonido característico del grupo sigue ahí, pero no esa juventud.

En cuanto al set-list, se abre con la canción “California Kids”, un rework de “California” publicada hace dos años por el grupo de canto en japonés del propio Cuomo. Tras ésta llegan tres temas que demuestran que no todo es rock alternativo en el álbum: “Wind In Our Sail”, “Thank God For Girls” y “(Girl We Got a) Good Thing”, las tres de estilo power pop, con armonía vocal y la presencia de teclados y riffs de guitarra prominentes en algunos momentos.

Continuamos con la quinta canción del LP, “Do You Wanna Get High?” en la cual entra en acción Brian Bell con un solo de guitarra que no puede evitar recordar a la primera época del grupo, siendo probablemente la canción más pinkertonish del disco, y es que esta antesala que muestra Bell con su instrumento nos lleva a “King Of The World”, dedicada a la mujer de Rivers, con un puente absolutamente “azulado”.

Llegamos a “Summer Elaine and drunk Dori” cuyos acordes principales salen de una variación de la canción “Walk Away Renée” del grupo neoyorquino de los sesenta Left Banke. Le sigue “L.A Girlz” el último single hasta el momento, considerado el mejor de la banda en los últimos 15 años.

“Jacked Up” marca totalmente el punto y aparte del álbum, y es que los falsetes de Rivers Cuomo, más acentuados que en el resto de su carrera, se parecen más a la voz de Adam Levine (cantante de Maroon V) y a su estilo de canción al, en teoría, grupo de máxima influencia en Weezer: Pixies.

Para finalizar encontramos la canción acústica que no podía faltar en un álbum homónimo de Weezer, y es que “Endless Bummer” no puede evitar recordarnos a “Say It Ain’t So” (Blue Album).

No es el mejor disco de la banda, ya que el nivel del “Blue Album” o de “Pinkerton” es difícil de repetir, pero si quieren parecerse en algo a un 10 de mayo de 1994, éste es el camino.

Raúl Hernández Guerra

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