Villanueva, la vida al natural

La fatídica noche del viernes 13 de noviembre, en la que la barbarie se adueñó de las calles parisinas, yo estaba en Costello. Los atentados iban sucediéndose, el número de fallecidos aumentaba y los titulares, de los diarios de todo el mundo, peleaban por narrar la última hora de la tragedia. Incomunicada, ya que la cobertura del recinto siempre ha brillado por su ausencia, no me enteré de lo sucedido hasta salir del recinto.

En cualquier caso, estaba allí, en una sala que se había reformado desde la última vez que la pisé. Había perdido el símil de The Cavern, esa en la que cuatro chicos de Liverpool se hicieron grandes, qué digo, enormes. Ahora cuelgan de sus paredes telas rojas y aterciopeladas, todo es más moderno, tan moderno como los que frecuentan el local, claro. Esa noche era el momento de Villanueva, valientes galleguiños que pusieron fin a su gira que comenzó en el mismo Costello. Digo valientes porque vaya si han ganado fans desde su primer directo después de tanta lucha sobre los escenarios. Qué monos, trajeron hasta empanadas gallegas, que colocaron sobre la barra, para que saboreásemos mejor todo aquello. Detalle inverosímil y encantador.

Josete Díaz arrancó con “Extraño, al que fueron sumándose el resto de instrumentos. Extraña no es, pero la voz del cantante sí que tiene algo, ¿la firmeza de Egon Soda quizá?

Mientras metían mano a su “Viajes de Ida” Josete anunció que iban a tocar En vena, una canción de amor “en la que los protagonistas están jodidos”. Sí, en su letra se pusieron intensitos a nivel superlativo y la terminaron con un buen estallido de instrumentos. Total, que a mi el grupo me estaba gustando más en directo que en el disco. Pero es que además sacaron tiempo para  tocar temas nuevos, me llamó la atención uno en el que narran la historia del abuelo de Josete al viajar a Sudamérica, valiéndose de un xilófono electrónico que deja entrever que su nuevo disco vendrá cargadito de sonidos. “Septiembre”, de mis favoritas, también la tocaron. Tiene ritmo, un punteo de guitarra delicioso, letra turbia y a la que le añadieron  al final el “Hey Ho Let’s Go” de los Ramones. Y de repente versionaron a Jeannete. Locura. A ver, sí, cuando empezaron con el tema “Por qué te vas” pensé que estaban de coña, pero qué quieres que diga, lo hicieron muy bien, metieron rock donde no sabía que cabía y la cosa quedó de nota. Aunque no todo va a ser peloteo, porque algo que no me terminó fueron los bis del final del directo. A mi humilde parecer, repitieron demasiadas canciones que ya habían tocado. Una está bien, pero varias quizá varias se hacen pesadas.

Con todo, me quedo con el momento de “Bombas Nucleares”, el público la vitoreó hasta olvidar las anginas del mañana, sonó psicodélica, sonó a que estos tíos saben lo que hacen, quedándome con buen sabor de boca y no sólo por las empanadillas.

Crónica @Mrscarmin
Foto @Supersergiof

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