Tigres Leones – “La Catastrofía”

Tigres Leones son la nueva sensación. Tras su primer EP, el Arder/Bailar que a su vez supuso la primera referencia del sello Sonido Muchacho, publicaron Mucho Spirito, su primer larga duración y con el comenzaron a sellar un sonido propio a caballo entre el fanzine casero y las adictivas películas de acción de los ’80.  

Es decir, Javi, Paco y Luismi son de esa clase de hombres que hace las cosas como se hacían antes, sin pensar y por el camino rápido. Por ello dan los “Buenos días” con una energía visceral, casi como si se tratara de los descendientes de Los Bravos. En “Fiesta” comienzan a desperezarse y con ese primer pie en la calle ya se encuentran con zombies, novias y parientes cercanos, siempre sin perder esa calma hiperactiva.

¿Qué se puede decir sobre “Marte” que no se haya dicho aun? Que “Marte” es una oda al amor desde la ciencia-ficción (de Paul Verhoeven) y el cómic, piezas fundamentales de Tigres Leones. Como pepinazo redondo de tres minutos que es, actúa casi como tutorial de lo que debería ser una canción rock perfecta en nuestros días, con ese juego de voces entre Javi y Ana Fernández (La Bien Querida) que lo llena todo. Clásico contemporáneo y punto y aparte en este Catastrofía.

Vladimir (no da igual)” es otra frenética demostración de que estos chicos viven en los 120 segundos, mientras que “Postales” nos remite a esas hipnóticas letras de Carlos Berlanga, con todo ese cine Serie B transformándolo todo.

La triada de canciones que siguen muestra la alta gama de opciones de Tigres Leones. En primer lugar con “Hablan sobre mí” rescatan la meta-música y los ritmos tan propios del primer Kiko Veneno, aquel de va desde Veneno hasta Seré mecánico por ti. Sigue “Diez formas de matar el miedo”, que es la primera píldora de pesada digestión del disco, no sólo por su duración, sino porque es de los cortes más tozudos, de los pocos que necesitan más de una escucha, pese a eso cambios de ritmo tan evangelizadores. Para cerrar esta trilogía de virtudes tigreleonianas está “Haz el Raskolnikov”, que es carnaza de conciertos, una de esas con las que el respetable quema zapatilla descontroladamente.

Regresan a la clave del rasgueo frenético con “Orden mundial”, de esas canciones de amor hijoputísimas que en este caso va dedicada al FMI.

Comienza la recta final con “TQM” (que cuenta con la colaboración de Albert Gúdar) la que sin duda posee la letra más completa del disco, casi como si se tratara de una carta de amor entre niños y “El Tambor” vuelve a ser punk pre-movida, con ese fascinante híbrido de conceptos.

Llega la traca final y las explosiones. “España muerde” (que estaba incluida en el anterior EP de Tigres Leones Muerte a los Muertos pero en otra versión menos contundente) es la sentencia política de Tigres Leones, casi como de Juicio Final ideado por un Skynet castizo. Al igual que “Evacuad Madrid” (con colaboración de Javier Molina), alegato a la ficticia realidad en la que vivimos y con el acertadísimo cierre de Tierno Galván, con el que Tigres Leones sentencia el capital “Catastrofía”, pieza clave new-new punk mesetario.

@Supersergiof

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