The Myrrors, psicodelia en carne viva

En el seno del Magazine Club volvieron a reunirse los yonkis valencianos de la psicodelia para ver a tres bandas que se encuentran bajo el paraguas del género pero donde cada una está en la esquina de la otra.

Black Bowl es una banda de valencia curtida en los escenarios de casi todos los sitios donde merece la pena tocar en esta ciudad. El sonido del grupo tiene mucho de stoner y los matices que de ahí puedan sacarse, hablar de psicodelia más sesentera o más setentera, poco importa mencionarlos.

Black Bowl tiene un sonido original y característico que combina muy bien los riffs cíclicos de la psicodelia con ritmos más punkarras dando como resultado una criatura oscura y pesada. La imagen que le viene a uno a la cabeza cuando los escucha es ese humo denso que pesa en el aire y gira sobre sí mismo una y otra vez hasta asfixiarse.

En el concierto te emocionan e implican con la visceralidad de sus temas. Hay mucho trabajo detrás de su música, aunque lo más importante es que se ve que hay feeling entre ellos. Me gustó y me lo pasé bien ¿alguien da más?

The Myrrors eran el postre y el palto principal a la vez. Con todo el pedigrí del mundo para hacer la música que hacen no se conforman con los sonidos habituales y lo llevan un paso más allá.

The Myrrors tienen un sonido pausado pero cargado de matices con temas largos que componen piezas con una coherencia propia. Algo así como si en cada tema uno tuviese que aprender cuál es la lengua con la que se habla.

En este viaje al extranjero que son sus canciones, como en todo viaje, se ganan y se pierden cosas. El concierto del otro día fue muy interesante de ver y oír porque esta gente tiene una barbaridad de recursos, con esto me refiero tanto a los pedales como a sus capacidades, para crear un sonido guapísimo. Ahora bien la realidad que yo viví fue que en todo ésta masterclass, los rezagados de la clase, nos perdimos en su gramática.

The Myrrors ofrece una experiencia única que yo no llegué a disfrutar del todo y en al que me acabé descolgando por cansancio. La calidad habla por sí misma pero en el gusto no hay directriz alguna.

PD: Por desgracia no llegué a tiempo al concierto de Nenikekamen, quienes abrieron la noche. Quedo en deuda con ellos para oírlos en algún concierto futuro.

Fotos: Pablo Fernández Serrano (http://www.pablofernandezserrano.com/the-myrrors-black-bowl-nenikekamen-valencia/)

Crónica: Miquel Martorell

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