The Lords Of Altamont arrasaron como un huracán sónico

Martes y final de mes, dos factores que explicaban que la sala Loco Club estuviera semivacía en el concierto de The Lords Of Altamont y Ukelele Zombies, a pesar que casi un centenar de aguerridos seguidores pudieran disfrutar de las diabluras musicales de estas dos bandas. Aparte está el tema de que Lenny Kravitz también actuara en la ciudad, pero ese es otro asunto que llama a otro tipo de público.

Los jóvenes quieren diversión, aunque sea en familia como dijo el cantante y batería de Ukelele Zombies. El trío valenciano escupió su rock primitivo con dosis de diversión a un público que disfrutó de lo lindo con sus canciones. Temas cortos, anfetamínicos, como si a Bo Diddley le hubieran pasado sus canciones de revoluciones e interpretadas con ganas, como “Quiero ser tu mosca” o “Comanche”, incluso el batería se entremezcló con el público tocando el tambor en una actitud claramente festiva.

Tras un corto descanso, The Lords Of Altamont aparecieron en escena, con su looktípicamente motero a lo “Hell´s Angels”, acompañados de una go-go de buen ver que no cesó de bailar y contonearse durante todo el concierto.

Con los primeros compases de “Come Together” ya supimos que los californianos pondrían toda la carne en el asador, y lo dieron todo ante un público agradecido que bailó y sudó el repertorio de la banda. Rock crudo, garage y actitud punk por parte del vocalista Jake “Preacher” Cavaliere, que fue teclista de The Fuzztones y Bomboras, maltratando su Farfisa durante toda la noche.

Así fueron desgranando los temas de su último álbum Midnight To 666 al que dieron un buen repaso, intercalando otras joyas de su discografía de manera arrolladora. Sin tregua, fueron cayendo los temas uno tras otro, con especial atención en Shawn Medina, un guitarrista enérgico y preciso.

Otro punto a favor lo proporcionó la iluminación del escenario en tonos rojos, propias de club nocturno. Ya lo advirtió Cavaliere al comienzo del concierto, “Let´s rockin´ and dancin´ tonight”, y así fue, ya que es imposible resistirse a piezas como “Live Fast, Die Young” o “F.F.T.S”, con una potencia atronadora que hace que todavía resuene un pitido en mis oídos.

En la parte final se dedicaron a los primeros temas de su carrera, como “Action o “$4.95”, y una potente versión de “Kick Out The Jams” de MC5, y un bis en el que pusieron el punto final con “Cyclone”, arrasando como un vendaval.

 

Por Carlos Ciurana

También te podría gustar...