Tachenko: Jugando en plaza fuerte

Lo malo de las entrevistas por correo electrónico es la simpleza dialéctica que comportan. La culpa en este caso es nuestra, ojo, y no del entrevistado ni de su sello. Cosas de nuestras prisas y de nuestra escasez de tiempo. Por suerte, el alma máter de Tachenko suele explicarse como un libro abierto. Y como presentar una vez más a los zaragozanos es una pérdida de tiempo (o debería, a estas alturas), no les aburriremos más de la cuenta recordándoles las excelencias de una banda que está de gira. Baste recordar que pocos grupos encontrarán en nuestra agenda con semejante acopio de radiantes canciones. Al habla, o mejor dicho, al teclado, Sergio Vinadé.

Es una pregunta tópica, pero ¿cómo surge un título como El amor y las mayorías?
Es una manera de enfrentar dos conceptos que aparentemente no tienen nada que ver, para crear una expresión nueva. Solemos usar este recurso muy a menudo; igual que sacamos frases de contexto para que cobren nuevos significados.

Me da la sensación de que estáis un poco cansados de que se asocie vuestra música con lo liviano, cuando muchas de vuestras canciones tiene una carga de profundidad, de melancolía o incluso de amargura que va más allá del impacto inmediato que vuestras claras melodías puedan generar. Un poco lo que les pasaba también a El Niño Gusano. ¿Me equivoco?
Sí, así es… En el caso de Tachenko, hemos sentido que a veces solo se reparaba en lo superficial, en el carácter pop de las melodías; que no se rascaba para ver más allá, para distinguir ese contraste del que hablábamos antes. Creo que en El Niño Gusano esto pasaba menos, porque quizá las canciones tenían más aristas psicodélicas, y por el carácter de la voz de Algora, que hacía del fallo virtud.

A la hora de incorporar pinceladas que reflejen el clima sociopolítico en vuestras canciones, rehuís de la brocha gorda y del panfleto, haciendo gala de sutileza. ¿Crees, de todos modos, que la mayoría del público en este país está preparado para captar esas connotaciones a la primera?
A ver, tampoco se trata de menospreciar al público… Si no lo captan es porque no prestan atención real, no por incapacidad… La gente no es tonta: lo que sucede es que muchas veces se lo dan todo demasiado mascado.

Comentabas en una reciente entrevista que las canciones deberían estar por encima de todo, independientemente de si aportan hallazgos estilísticos de cierto fuste. ¿Consideras que con este disco el número de canciones redondas que habéis conseguido reunir es mayor que en cualquiera de vuestros anteriores trabajos?
Eso es algo que se piensa del último disco… Pero quizá, más que “canciones redondas”, sí creo que hemos sabido aportar –sin desviarnos de nuestro camino-, una variedad estilística que enriquece esa “redondez” o ese acabado final.

Siempre me ha dado la sensación de que enfocáis vuestros discos más en clave de colección de canciones que como un compendio de temas que obedezca a un concepto o idea previa. No sé si me equivoco…
Es cierto que las canciones son lo primero, nunca nos hemos planteado hacer un disco “conceptual”. Pero en este caso las letras le han ido dando al disco un sentido de conjunto, una coherencia que creo que al final le beneficia. Aunque, evidentemente, cualquier canción se puede escuchar independientemente sin necesidad de las demás.

Incidiendo en lo anterior: ¿Eres de los que piensan que cada disco es mejor que el anterior?
¡Siempre!

¿Alguna vez pensaste que Tachenko acabaría siendo un proyecto tan estable y, por qué no decirlo, longevo?
Somos muy de ir paso a paso, partido a partido. Ahora, cuando nos recuerdan que Tachenko lleva diez años en la carretera… no sé, no nos hemos dado cuenta, se ha pasado volando.

El hecho de que hayáis permanecido radicados en Zaragoza se presenta muchas veces como una forma de valiente resistencia, alejados como estáis de las dos ciudades en las que, musicalmente, suelen tomarse las grandes decisiones, tanto en el plano estructural como en el mediático. ¿Ha primado en esa decisión la fidelidad a unos principios básicos de actuación o simplemente la comodidad de seguir viviendo en vuestra ciudad?
Es que jamás nos hemos planteado irnos a vivir a Madrid ni a Barcelona. No ha primado nada, porque no se nos ha pasado por la cabeza. No sabemos si para el grupo sería más cómodo estar en Madrid o Barcelona, donde se supone que se toman esas supuestas decisiones. Somos de Zaragoza y nos encanta viajar, salir de aquí todo lo que podamos para luego regresar. Iremos a tocar las veces que haga falta, disfrutamos muchísimo. Pero a vivir, no.

Desde tu experiencia como músico desde los años 90, y luego como roadie ¿qué diferencias encuentras, grosso modo, entre el panorama independiente de entonces y el de ahora?
Yo puedo hablarte desde mi punto de vista personal: con el Niño Gusano, en realidad, venía a vernos el mismo número de gente que con Tachenko (a excepción de ciudades como, por ejemplo, Valencia, donde recuerdo que dimos uno de los mejores conciertos ante un público entregadísimo). Lo que pasa es que con su desaparición, se mitificó mucho; hay gente que no pudo vernos en directo, y siempre les quedará esa pequeña cuenta pendiente…

En clave más local, ¿Cómo valoráis la acogida que se os dispensa en una ciudad como Valencia?
Es una de nuestras plazas fuertes. ¡Siempre bien!

Tachenko actúan el próximo sábado 18 de mayo en la sala Matisse (Valencia). Las entradas anticipadas cuestan 12€ +gastos (aquí) y 16€ en taquilla. 

 

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