Superchunk: Madura juventud

Charlamos con el grupo americano con motivo de su actuación en el Primavera Club.

 

Mientras tomo apuntes para redactar esta entrevista leo en el periódico que acaba de morir Luis Moreno Mansilla, brillante arquitecto madrileño de 52 años; muere en la plenitud de su vida profesional, cuando los arquitectos alcanzan la cima de experiencia, seguridad y creatividad. Y esto me lleva de nuevo a una pregunta que desde siempre me he hecho ¿Por qué en el mundo de la música -la música pop que es la que nos incumbe- sucede exactamente lo contrario? Parece que los grupos están condenados a ofrecernos lo mejor de su cosecha en sus primeros años, luego se van apagando poco a poco cual vetusta bombilla incandescente. No me voy a parar a enumerar todos los grupos que han sufrido este habitual síndrome, pero sí me gustaría reflexionar sobre uno que ha conseguido evitarlo y ha seguido produciendo música de calidad; a estas alturas puedo decir sin ningún miedo a equivocarme que Superchunk puede presumir de una carrera sólida y coherente que en los últimos años nos está brindando sus mejores discos, salve de sus gloriosos inicios. Y parafraseando a Neil YoungEs mejor arder que quemarse a fuego lento” a veces quemarse a fuego lento tampoco está tan mal, ¿Verdad? Neil.

Si hay dos citas marcadas a fuego en la agenda anual, que pasan por encima de cualquier evento que se solape ¡ojo! Cuando digo cualquiera, me refiero a absolutamente CUALQUIERA, son Primavera ClubPrimavera Sound; son muchos años ya de peregrinación y a estas alturas no voy a romper la tradición, no me da la gana. Más aún si además de la siempre acertada selección gourmet de grupos, nos ofrece la posibilidad de encontrarnos y charlar con algún nuevo e interesantísimo grupo emergente o con alguna vieja luminaria a la que todos amamos. En este caso se trata de lo segundo, tenemos una cita con Mac McCaughanLaura Ballance miembros fundadores de la mítica banda de Chapell Hill: Superchunk.

Aparecen muy puntuales a la salida de la sala, donde unas horas más tarde harán un repaso a lo mejor de su repertorio, y tienen toda la pinta de ser una pareja cuarentona que ha venido a recoger a sus hijos del colegio. Bien conservados, sobriamente vestidos e increíblemente amables, me acompañan andando hacia el bar de la esquina, pedimos unas cervezas y me cuentan sobre sus últimas experiencias de conciertos (Laura) “Pues está siendo muy curioso, hemos estado tocando en sitios muy grandes y también en salas más recogidas, como el caso de esta noche, la cuestión es que prefiero estas últimas. No hace mucho en los Estados tocamos en un estadio, el sitio era enorme y en ningún momento llegué a estar metida en el concierto, tenía a los demás muy lejos, además no me funcionaban los monitores y no oía lo que tocaba, ya te imaginarás” (risas). Me hace gracia volver a escuchar la voz enlatada de Laura hablándome sobre el espacio, está claro que no es lo mismo tocar en espacios pequeños a tocar en espacios enormes, y no son espacio y tiempo cuestiones que definen prácticamente nuestra completa existencia, ¿no son leyes que nos subyugan inexorablemente en nuestra dimensión? Al final todo se reduce a lo mismo, espacio y tiempo. Y ahora es cuando nos toca dar el salto al tiempo: (Laura) “¡Nueve años entre un disco y otro es mucho tiempo! Y todo ese tiempo nos ha dado la oportunidad de ir haciendo numerosas actividades que teníamos pendientes. No te puedo decir que hayamos abandonado la banda, porque aún nos seguíamos viendo muy a menudo, aún seguíamos haciendo presentaciones en directo, no muchas pero las suficientes para no caer en el olvido. Y aunque en teoría todo ese tiempo nos tendría que haber servido para evolucionar como banda, en realidad nos mandó de vuelta a los inicios, a aquello que hacíamos en los primeros noventas; de alguna manera supuso una ruptura con nuestro último disco (Se refiere a Here’s to Shutting Up, Merge 2001) y una reconciliación con las personas que éramos cuando empezamos nuestra aventura, por alguna razón nos fue devuelta la ilusión, recordamos lo divertido que era hacer y tocar música, lo divertido que era salir de gira y tocar delante de la gente, la sencilla emoción de hacer música pop«.
(Mac) «Creo que necesitábamos parar, éramos conscientes de eso y por eso mismo decidimos hacer un descanso. Al final creo que lo que más nos agotaba era haber caído en la rutina del mundo musical, el hecho de tener que grabar un disco y salir de gira, volver a meterte en un estudio y volver a salir de gira, nuestra vida se volvió tan cíclica que inevitablemente terminamos quemándonos. Como decía Laura, nunca perdimos el contacto, nuestra intención no era hacer un parón de nueve años, eso es algo que sucedió así, casi sin darnos cuenta. Y claro que seguíamos haciendo canciones y constantemente teníamos en la cabeza que tendríamos que sacar un disco nuevo, pero así es la vida, te pasa por encima mientras te esfuerzas en hacer planes«. Comenta, parafraseando a John Lennon.
«También tengo que decirte que fueron años en los que nuestra discográfica(Merge) nos tuvo muy ocupados, fueron años muy emocionantes a la cabeza de nuestro sello discográfico«.

Recordemos que Laura y Mac son fundadores del prestigioso sello indie: Merge. Con nombres tan celebres en sus filas como: Neutral Milk Hotel, She & Him, Spoon, Bob Mould (Ex líder de Hüsker Dü), Caribou, Dinosaur Jr -podría seguir y seguir- y por supuesto la joya de la corona, Arcade Fire. Recordemos también que el primer disco de los canadienses dejo el mercado en estado de shock allá por 2004 y que desde entonces su meteórica carrera no ha hecho más que subir y subir. Imagino que poco tiempo les quedaría con todo el ajetreo del despacho discográfico. (Mac) «Coincidió además que cuando dejamos de hacer giras con la banda el sello empezó a crecer, se volvió algo más serio, ya no era como en los noventas donde nuestra única intención era sacar al mercado nuestra música y la música de nuestros amigos, ahora era un negocio propiamente dicho y el volumen de trabajo aumentó considerablemente. Los pedidos por internet tuvieron mucho que ver«. (Laura) «Tuvimos que aumentar el número de empleados y casi me pasaba el día entero recibiendo y escribiendo mails, de repente nos encontrábamos haciendo trabajo de oficinistas, así de curiosa es la vida«.

Sí que es curiosa, sí. Recuerdo nítida aquella conversación y como en cuestión de minutos estábamos haciendo un repaso por uno de los episodios más interesantes de la música reciente y como ambos me hablaban con total naturalidad resumiendo su vida artística y empresarial, tan sencillamente como quien cuenta la historia de su pequeño negocio. Más de veinte años de historia, la mitad de sus vidas dedicadas a su sueño, a la ilusión adolescente que los trae hasta donde se encuentran ahora mismo. Dos puntos distantes en el tiempo que ahora echando la vista atrás cobran un valor especial, el valor de tener una vida que ha valido la pena ser vivida, una vida que está llena de historias y anécdotas. (Mac) «Uno de los primeros grandes shows que hicimos a nuestra vuelta a los escenarios fue el del Primavera Sound 2010, además tocamos en el escenario grande frente a muchísima gente, fueron unos momentos preciosos; hace poco estaba viendo nuevamente los videos del concierto y era realmente divertido ver toda la gente que había, mucha más de la que recordaba. El hecho es que se los mostré a mi hija pequeña y se quedó alucinada de ver cómo toda aquella gente de una ciudad tan lejana había ido a vernos y hasta se sabían nuestras canciones, me dijo con mucho asombro: ¡Papá, eres una estrella del rock!» (muchas risas).

A vista de los hechos podemos decir que Superchunk está viviendo una segunda juventud, que el éxito de su último disco “Majesty Shredding” (Merge, 2010) no es una casualidad y que todas sus tablas les han dado la madurez suficiente para afrontar este nuevo comienzo con las garantías necesarias para que sea una vuelta duradera. (Laura) «Lo estamos viviendo de una manera diferente, está claro, ahora queremos que todo vaya de un modo más pausado, no pretendemos volver a la rutina de salir de gira durante meses tocando en cada ciudad, esta vez seguramente acabaría con nosotros. A estas alturas no vamos a engañar a nadie, ya no tenemos veinte años, pero sobre todo ya no queremos lo mismo que a esas edades. A pesar que disfrutamos mucho tocando en directo, supone un esfuerzo para nosotros, todo ese estruendo me deja los oídos pitando después de los conciertos» (risas). «Ya no me vale la pena quedarme sorda por tocar cada día«. (Mac) «Ahora ya sabemos de qué va la cosa, no vamos a cometer los mismos errores y tenemos la posibilidad de hacerlo a nuestra manera, así que hemos decidido espaciar más los shows y hacer sólo los conciertos que de verdad queramos hacer. Ahora nos interesa más tocar menos, pero hacer shows más largos, donde podamos tocar las canciones que nos apetezcan, no sólo los hits, sino también todas aquellas canciones “menores” que la gente quiere oír y que nosotros disfrutamos tocando«.

Parece que tenemos de vuelta a Superchunk y todo este tiempo ha valido la pena si las cosas se siguen dando como hasta ahora, si sus discos siguen estando repletos de canciones aceleradas y luminosas, si es así les damos todo el tiempo que necesiten. (Mac) «No te preocupes esta vez no tendréis que esperar nueve años… bueno, eso creo«. (Laura) No, no creo que haya que esperar tanto… como mucho… ¿cinco?(risas).

Aquella noche su actuación nos dejó un bonito recuerdo, nos transportó en el tiempo a lo largo de todos sus discos, consiguiendo elevarnos en una de las cualidades que tiene la música, que es la de hacer que el espacio se mezcle con el tiempo en una dimensión superior, diluyendo todas las sensaciones y llenándonos de sentimientos de plenitud y entendimiento; donde una vez más el tiempo que nos ha sido dado cobra vital importancia. El último discurso que pronunciara el arquitecto Mansilla, con motivo de la conmemoración de otro muy célebre, celebrísimo desaparecido, la más grande perdida artística de lo que llevamos de siglo: Enric Miralles, decía así : “Sospecho que el espacio, en realidad, no forma parte de nuestras preocupaciones vitales, sólo el tiempo, que se derrama y escapa entre los dedos cuando intentamos atraparlo”.

Ellos (Luís y Enric), qué duda cabe, supieron aprovechar su tiempo; ellos (Superchunk) están sabiendo aprovechar el suyo, ¿Estás haciendo tú lo propio?

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