Siniestro Total: desempolvado artillería

Hace cerca de un lustro fui a ver un magnífico concierto de tributo a Siniestro Totalinterpretado por un grupo de músicos locales bajo el nombre de Sexo Chungo. Su principal baza era dar vida sobre el escenario a canciones que el grupo gallego dejaba apartadas de su repertorio habitual para satisfacer al respetable con sus grandes éxitos. En suma, tocaban canciones que los congregados aquella noche creíamos que jamás íbamos a escuchar en directo.

Hasta que Siniestro cumplieron treinta años, y decidieron arrancar la gira “Tierra Ignota”, dispuestos a sorprender a sus fans a base de caras b, inéditas, versiones, y clásicos de su repertorio nunca presentes entre su repertorio habitual. Esta gira aterrizó en la Sala Mirror ante una audiencia de poco más de doscientas personas (el precio de la entrada, incomprensible, era capaz de pararle los pies al más pintado). Entre ellos, fans acérrimos, gente con una idea ligera de que iba el asunto, y nuevas generaciones en plan “hey, hemos oído que es un grupo mítico, vamos a ver qué tal”. Y para los fans se convirtió en algo mágico, muy diferente a las actuaciones a las que ya estaban acostumbrados, pues cada canción se convertía en una sorpresa, muy alejada de la típica alternancia entre presentación de canción del último disco, y gran éxito.
Sonaron, entre otras, “Baño de sangre en Puerto Banús”, “Corta O pelo Landrru”, o “Somos Siniestro Total”, la cual hace la friolera de veinte años que no ejecutaban en directo.

Julián líder de la banda, en esta ocasión, estuvo más comedido en sus speech, cosa que se agradeció. Los profanos al repertorio tuvieron la oportunidad de disfrutar de una banda con mucha batalla a cuestas y que por ello tiene el oficio suficiente como para levantar a la audiencia, por numerosa o escasa que sea.

Para los bises desempolvaron la artillería e hicieron gala de sus misiles tierra-aire, aire-Vigo, y desfilaron por el escenario, una detrás de otro, grandes himnos como “Cuanta y puta y yo que viejo”, “Ay Dolores”, “Mata hippies en las Cies”, “Bailaré sobre tu tumba” o “Ayatolah”. La despedida se nos hizo corta a todas los asistentes.

Sí, ya sé que ya no es lo que era, que hace tiempo que Frankestein no es más que Fronkostin, pero en la coyuntura actual, los grupos como Siniestro siguen siendo necesarios.
Y repitiendo lo que escribí hace poco en un artículo sobre el grupo, si nunca has cantado y bailado una canción de Siniestro a altas horas de la noche en un garito y en estado de embriaguez, o bien vienes de Marte, o bien has tenido una vida muy, muy triste…

 

Por Mariano López Torregrosa

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