Queens Of The Stone Age- …Like Clockwork

Desde cierto punto de vista, es imposible visitar dos veces el mismo lugar. Seguir los pasos dados hacia atrás no garantiza llegar al punto de partida. Aunque suele resultar un buen antídoto cuando se está perdido, la vuelta al origen no deja de ser un contrasentido en cualquiera de sus formas. Y así, perdido, parecía estar el rumbo de una banda, los californianos Queens Of The Stone Age, quiénes hace seis años firmaban con Era Vulgaris (Interscope Records, 2007), el álbum menos ambicioso de su carrera y la confirmación del abandono de la pulsión Stoner en sus canciones.

A partir de aquí, los cambios en la formación y los muchos proyectos musicales paralelos de sus miembros, especialmente de su voz cantante Josh Homme, llegaron a hacer pensar en la desaparición definitiva de una formación que sin embargo, hace unos meses sorprendía con la promoción a gran escala de este nuevo …Like Clockwork. Rápidamente, la promesa más o menos implícita del presumible camino de vuelta al sonido de sus estupendos cuatro primeros trabajos, comenzó a sobrevolar las expectativas de aquellos quiénes llegamos a confiar en esta propuesta como principal ariete del Hard Rockamericano de vanguardia. Del mismo modo, las malas sensaciones que dejó en crítica y público su anterior Era Vulgaris sembraron la duda sobre un nuevo álbum que, de seguir la misma senda, podría significar no solo el giro definitivo en el estilo musical de la banda sino su cambio de circuito comercial.

Ni una cosa ni la otra. Hace unas semanas llegaba a las estanterías el muy eficazmente promocionado sexto trabajo de estudio de Queens Of The Stone Age (no cabe duda de que los de Homme han sido muy partícipes de la expectación creada y potenciada por ellos mismos). Si bien es cierto que …Like Clockwork supera con creces en intensidad y coherencia a su predecesor, también lo es que resulta difícil relacionar su sonido con el de los álbumes más reconocidos (y reconocibles) de la banda como Rated R (Interscope Records, 2000), Songs For The Deaf (Interscope Records, 2002) o Lullabies to Paralyze(Interscope Records, 2005). Más bien, este álbum repleto de introspectivos medios tiempos, guitarras en eterna distorsión errante y colaboraciones tan variopintas como Elton John, Mark LaneganTrent Reznor o Jake Shears (ex Scissor Sisters), sitúa al grupo en la senda de un sonido más oscuro, lento y puede que exigente de cara al oyente. Se trata de un trabajo que gusta más con cada escucha y del que se desprende cierta madurez melancólica que, apoyada en la susurrante voz de Homme y el eco rabioso de las cuerdas y la sección rítmica, domina en conjunto el que sin duda es el disco más íntimo de los californianos hasta la fecha.

Tras un arranque algo perezoso con la correcta «Keep Your Eyes Peeled», el recorrido se sirve de temas en los que uno llega a reconocer el sonido característico de la banda como en «I Sat By The Ocean» o «My God Is The Sun», y otros tantos de corte más pop como «If I Had A Tail» o «Smooth Sailing». Son canciones como la evocadora «The Vampyre Of Time And Memory», «Kalopsia» (a la que Reznor aporta su de desorden guitarrero) o el cierre «…Like Clockwork» (un tema que, apoyado en el piano resume el discurso del disco en conjunto), las que aportan el comentado aire de introspección que desprende el álbum. Todo, eso sí, sin llegar a articular en ningún momento la mezcla de caos y estructuras musicales de piedra a la que los de Palm Springs solían acostumbrar al oyente en sus anteriores trabajos.

Quizá lo más reseñable sea la forma en la que con este …Like ClockworkQueens Of The Stone Age vuelven a sonar a ellos mismos sonando como nunca antes lo habían hecho. Personalmente, algo me hace pensar que este dato es el resultado de la búsqueda personal de una banda que por el camino ha alcanzado la madurez suficiente como para no poder volver atrás jamás. Definitivamente, no se trata de su mejor trabajo pero puede que este “viaje de vuelta a un lugar desconocido” termine por definir unos Queens Of The Stone Age no menos interesantes que los que ya conocíamos.

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