Pop Tachenko, sin truco en el sombrero

Disponer de un pedigree que tiene como aclamados antepasados a El Niño Gusano o La Costa Brava es suficiente aval para dar crédito a una banda que, por otro lado, ha hecho méritos de sobra por sí misma, y puede también escribir en su currículum haber compartido furgoneta y gira, con accidente incluido, con el gran Micah P. Hinson, cuando más grande ha sido, con Tachencko como banda. Porque los zaragozanos conocen el lenguaje del rock y del pop de memoria.

Pues con eso en la cabeza y recordando algunas de las canciones de su reciente LPEl Amor y Las Mayorías me acerco a Matisse. Sé que voy a encontrar buen rollo porque Tachenko tienen fama de ser buenas personas, y lo son.
Ir solo de concierto tiene inconvenientes, pero también algunas ventajas. Llego pronto y pido la primera Bud. Somos pocos en la sala. A tan solo 40 minutos del inicio del concierto, media docena de personas. Lo que me permite dejar tranquilamente la cazadora en un taburete (hoy no hubiera hecho falta, pero no hay guardarropa en la sala) y repasar más de veinte buenas fotos en blanco y negro que esta noche en el fondo de la sala, a ambos lados de la puerta. Todas de conciertos celebrados en Valencia o alrededores, la mayoría en los 90. Y todo grandes personajes: CovainPopCaveWellerBrownCole (que vuelve a La Rambleta en otoño), y otras cuantas. Chulas. Véanlas, si van pronto por allí.

Como ya he controlado al personal y la exposición, amenizo la espera repasando las fotos del Mondo Sonoro (la revista no se puede leer porque su tamaño de letra está pensado para muy jóvenes o para usar lupas de mayor aumento que las mías) bajo una de las luces de la barra, huérfana de parroquianos. De las que más me llamó la atención, una deNoni obtenida en un directo de Lori Meyers, con guitarra, pelazo y postura de rock. Y un anuncio. Vienen a Madrid, a Vistaalegre, en fecha señalada, 20-N, The National. Precisamente desde que llegué no habían dejado de sonar en Matisse. Hasta cuatro canciones seguidas que hicieron de banda sonora a mis pensamientos durante un cuarto de hora.

La música de ambiente cambia a algo más enérgico cuando algunos pequeños grupos que estaban fumando comienzan a entrar a una sala que, definitivamente, no se va a llenar. Entre los que llegan, la responsable de la arriesgada promotora Abomboyplatillo, a la que hay que agradecer que podamos ver a Tachenko al completo esta noche, y los propios músicos, a los que algunos fans abordan para saludar antes del comienzo. Lo dicho, son buena gente.
Dejo la revista para charlar con la organizadora, momento que aprovecha otro solitario para pillar el Mondo Sonoro y hacer como que lee mientras observa detenidamente los movimientos de la camarera. Diablillo. Suena Maronda: “…un ruido eterno entre tú y yo…”.

Somos unos 60 aficionados cuando aparecen Sergio Vinadé, sí, con ese bigote que ya nadie le pregunta por qué lo lleva así, a la guitarra, Sebas Puente, que compartirá voces y guitarras eléctricas con SergioEdu Baos al bajo, muy alegre esta noche, y Alfonso Luna, batería valenciano que, tomen nota, viene de tocar la noche anterior en Santiago de Compostela (traten de hacer lo mismo y tocar fuerte a la noche siguiente…para que luego digan). Y como su último disco tiene más teclas y adornos pop, les acompaña Libi, que ya tocó en La Costa Brava.

Y comienzan un desfile de canciones buenas sin interrupción. Y es que hacen canciones de maestros cantadas desde la cima del pop. Como dignos herederos que son de aquellos grupos, consiguen fantásticas melodías, muchas de ellas a dos voces, siempre buscando la armonía perfecta. Así son, hacen pop con su sello. Pop Tachenko, sin truco en el sombrero, como dice la canción “Dame una Pista”, un “superhit” de los varios que hay enEl Amor y Las Mayorías.

Pero no solo buscan la armonía en las canciones, también tratan de que su armonía llegue al público, al que hacen alusión de vez en cuando en sus bromas ante el micro. Y es que son gente estupenda, y lo trasmiten. Austeros, sin cambiar de guitarras en todo el concierto, salvo un momento en que Sergio se quedó con cinco cuerdas mientras cantaba y tuvo que utilizar una vieja guitarra de herencia “gusana”, que, como él dijo, parecía de juguete, para sustituirla.

Presentaron muchas de las canciones nuevas. “Campos De Marte”, “Suerte Y Relámpago”, “Mi Amor, Las Mayorías”, “Mundo Apache”. Todas ellas ejemplos de construcciones pop que permanecerán. En ello, únicamente en las canciones, han puesto su confianza losTachenko.

Sin artificios, sin trucos, sin pose. Pero con intención. Escriben ellos, en el libreto interior del disco: “Con Tachenko hemos dado vueltas de campana, hemos visto ojos brillar, hemos distinguido a kilómetros el rumor idiota de las Mayorías. Por eso volvemos con convicción, como apaches desgobernados que pretenden combatir el sucio vandalismo de traje y reloj. Con cuchillos pequeños. Desde Zaragoza, y con Amor”.

Esa declaración de intenciones es lo que quieren trasmitir. Pero esa trasmisión solo pudimos sentirla unos cuantos, que acudimos a su concierto a gritarles “ale maños” para pedirles un bis de tres canciones cuando se despedían por primera vez. Volvieron, ya con la guitarra titular en manos de Sergio, y se hicieron tres canciones más antes de la segunda y definitiva despedida de la escena.
Sus canciones, su intención, su ánimo, su exquisito buen humor se reservó la noche del 18 de Mayo para una minoría.

Yo, tras felicitarles en la zona del “merchan”, que ellos mismos atendieron, salí muy contento y con un vinilo de 180 gramos de su anterior LP: Os Reís Porque Sois Jóvenes. De camino a casa pensaba que Tachenko son “La Resistencia”. Y “tienen la cifra exacta, el gesto ideal, la fuerza sexy del no pasarán”.

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