Parade: Desfile selecto para un reducto de humanos

El día de antes, un amigo virtual indicaba, acertadamente, en una nota que compartió justo antes de iniciarse el concierto, que se disponía a “sumergirse en el universo personal” de un artista único.

Y, una vez más, el universo Parade cautivó al selecto núcleo de humanos que asistimos en La Llimera a un desfile de canciones pop creadas por la mente de este ser cuyos ojos han visto cosas que vosotros no creeríais.
El universo Parade lo formaron ayer dos autómatas a los teclados, con ritmos pregrabados, y un replicante a la guitarra eléctrica que se encargaron de transmitirnos los sonidos. Paralelamente, ilustraron con imágenes (que ellos mismos seleccionan y editan de películas de toda condición) cada una de las increíbles historias que la mente de Antonio Galvañ ha recogido en galaxias remotas, viajando en asteroides a la velocidad de la luz.

Los asistentes, fieles seguidores de la estética futurretro de Parade, entendieron a la perfección también la ética que nos iba descifrando al presentar cada canción y agradecieron, enardecidos, que se dejara caer aquí desde Metaluna, la ciudad de adamantio en la que vive.

Sus continuas referencias al cine, al cómic, en canciones que cuentan historias, que empiezan y acaban, canciones con moraleja, canciones de amor y ruido a las que ha ido añadiendo complejidad con el paso de los años y que ahora ejecutan estos seres biónicos con la maestría de unos artesanos que usan la ciencia y el arte a partes iguales.

Desde el bolero al soul motown, a la canción italiana o al vodevil, pero siempre pop, Paradenos mostró una sucesión de cuentos en los que los zombies o los fantasmas se mezclaron con mutantes como Magneto o freaks como Rushmore, con Mad Max y su peculiar post apocalipsis y con los realities en los que los nominados acaban siendo devorados.

Viajando por autopistas elevadas, saliendo en varias ocasiones al espacio exterior, incluso acompañando a cien mujeres rusas, en una versión de Dynarama, Parade nos hizo preguntarnos también, al regresar, ¿qué ha pasado aquí?

Todo ello con la ternura de un buen hombre que es como un ejército. Parade.

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