Obrint Pas, destino: Japón

El grupo valenciano con mayor proyección global hace las maletas para viajar hasta el Fuji Rock, macrofestival nipón donde presentará en directo “Coratge”, su último libro-CD, con el que ganaron recientemente dos Premis Ovidi

 

Tras cuatro años de silencio, Obrint Pas han regresado con “Coratge”, un libro-CD que probablemente sea el mejor trabajo de su carrera, y que ya están presentando en directo en una gira que les llevará en breve hasta Japón. El cantante Xavi Sarrià repasa la actualidad del grupo.

 

¿Es cierto que después de “Benvinguts al paradís” (2007) llegasteis a pensar en disolver la banda?

Nos sentíamos saturados. Llevábamos tocando desde los quince años a un ritmo muy fuerte, y nos planteamos si continuar o no. Nos tomamos un año de descanso para desconectar y hacer otras cosas, porque todos tenemos inquietudes. No sabíamos si después seguiríamos adelante, pero cuando volvimos a reunirnos nos dimos cuenta de que nos apetecía continuar, o al menos grabar una vez más. Había motivación, canciones y ganas de salir de gira. Lo que no sabemos ahora es si “Coratge” será nuestro último disco.

 

Parece como la renovación de Guardiola. Él va temporada a temporada, y vosotros, disco a disco. ¿Es así?

Sí, vamos a ir poco a poco. Cuando acabemos esta gira, que puede durar dos o tres años, decidiremos el siguiente paso. No haremos otro disco si no tenemos ganas o no salen canciones. Ahora estamos motivados, la parada nos ha venido muy bien para investigar en otros terrenos y crecer en diferentes direcciones.

 

Sois el grupo valenciano con mayor proyección internacional, independientemente de la lengua utilizada. ¿Supone algún tipo de responsabilidad?

Fue uno de los motivos que nos hicieron tomarnos un descanso. Notábamos la presión en nuestro entorno. Cada disco era una prueba de superación.

 

Ya ha pasado algún tiempo desde la aparición de “Coratge” y ha habido tiempo para contemplarlo con cierta perspectiva. ¿Estais de acuerdo con quienes piensan que es vuestro mejor trabajo?

Vemos sus virtudes y defectos, como en todos los que hemos grabado, pero creemos que hemos hecho el disco que buscábamos. Hablamos de temas que no habíamos abordado antes y miramos hacia nuestro pasado sin caer en la grandilocuencia. Estamos muy contentos de canciones como “Al país de l’olivera”, que estuvimos a punto de desechar.

 

Esa canción ganó el Premi Ovidi a la mejor letra, en una gala en que “Coratge” también obtuvo el correspondiente a mejor disco rock. ¿Que significó para vosotros?

Nos hacía ilusión, porque no lo habíamos ganado nunca. Y porque son unos premios que surgen de la voluntad de la gente, sin ninguna ayuda exterior. Es muy especial y emotivo ver cómo se construyen las cosas con el esfuerzo de los músicos, que dedican una parte de su tiempo a sacarlo adelante. Participar es un orgullo.

 

Ha sido un año que demuestra que existe una escena saludable, pese al escaso apoyo que recibe. ¿Estás de acuerdo?

Sí. Una de las cosas más sorprendentes es que se haya construido todo esto y no se trate de un bluff de la crítica o de las instituciones. Es algo real. Hay gente picando piedra cada día que tiene muchos seguidores. La gran paradoja de la música en valenciano consiste en que vive su mejor momento y tiene público en todos los estilos, pero al mismo tiempo es muy frágil, porque dentro de cinco o diez años no hay nada asegurado: sin apoyo, no tienes garantizada la posibilidad de competir con industrias culturales más potentes. Ese es nuestro reto. Por eso tiene mérito que sigan apareciendo nuevas bandas cada año.

 

“Coratge” es un libro-CD. ¿Cómo surgió la idea?

Empezamos a escribir teniendo en cuenta lo que habíamos hecho en el pasado, con perpsectiva sobre nuestra propia historia como grupo y nuestra generación. Nos dimos cuenta de que en las canciones no cabía todo lo que queríamos decir y se nos ocurrió acompañar el CD de un libro. Fuimos madurando el concepto y finalmente optamos por un formato en el que invitamos a gente ajena al grupo (Eduardo Galeano, Marc Granell, Manuel Baixauli, Isabel-Clara Simó) para que hablara con total libertad sobre el tema de cada canción.

 

¿No tuvisteis miedo de parecer pretenciosos?

Queríamos algo con sentido, no juntar unos cuantos textos y fotos. Que tuviera su propio peso específico. No fue fácil, porque no contactamos con la gente hasta que las canciones iban tomando forma, y muchos textos llegaban a medida que íbamos grabando. Eso le daba otra perspectiva a lo que hacíamos. Estuvimos a punto de abandonar, porque pensamos que no encontaríamos el modo de sacarlo a un precio razonable, pero dimos con un formato que nos permitió hacerlo.

 

La gira ya está en marcha, e incluye una parada en el festival Fuji Rock. ¿Cómo fue vuestra anterior visita a Japón?

Hemos viajado mucho, por Sudamérica y por toda Europa, pero Japón supone un shock cultural muy fuerte. El público es muy entregado y agradecido. Hicimos cuatro conciertos por todo el país y la experiencia fue muy buena. En una actuación apareció un japonés que nos había visto en Viña Rock y estaba aprendiendo a tocar la dolçaina.

 

En vuestro escenario también tocan Congotronics y Marc Ribot. ¿Fuera se os engloba en la categoría de world music?

Depende del sitio. No hacemos el mismo circuito de Ojos de Brujo o Amparanoia, que está muy consolidado, sino el que puede hacer Fermin Muguruza.

 

¿Más ideológico que musical, entonces?

Un poco sí, pero también es más rock. Va en función del país. Está más conectado con el mestizaje, el ska y el punk rock, pero no siempre está ideologizado.

 

El tema “Barcelona” recuerda a Mano Negra. ¿Es un homenaje a una de vuestras bandas de cabecera?

Nuestros grandes referentes musicales son Mano Negra, Negu Gorriak, Kortatu, y por extensión, The Clash… Pero también nos hemos empapado de otras músicas, y una de nuestras características es mezclarlas con nuestras raíces culturales. Intentamos no renunciar a nuestra tradición ni al estilo de nuestros inicios, más sencillo y directo. Barcelona recuerda a Indios de Barcelona, de Mano Negra, pero habla de una ciudad muy distinta, la de la posguerra. Intentamos traer las influencias a nuestro terreno, como hizo Negu Gorriak con el bertso-hop.

 

¿Admitís vuestra parte de responsabilidad en el auge de la escena ska valenciana?

Existía cuando nosotros empezamos. Los pocos grupos que entonces cantaban en valenciano, como Gramoxone o Sva-Ters, ya lo practicaban, en contraposición al pop-rock. Tuvo mucho arraigo porque creaba un ambiente de fiesta, diferente al que había. Es cierto que hubo un boom, pero las cosas se están volviendo a nivelar. En directo es una música que funciona muy bien y despide mucha energía. Aquí es difícil sacar adelante propuestas menos festivas porque no existen medios para darlas a conocer.

 

Web: www.obrintpas.com

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