Ni Los Planetas, ni el mundo, se acaban

Que si Los Planetas son cinco músicos aburridos y vagos encima del escenario, que si La Alineación de Los Planetas ha sido una burda maniobra de marketing del grupo para abordar los dos últimos conciertos de su carrera musical…

El sábado nos acercamos a ver qué era eso de La Alineación de Los Planetas. En la sala 16 del Matadero de Madrid no cabía ni un alma esperando la salida del grupo granadino. Antes, habían actuado Klaus & Kinski,Airbag y Los Punsetes.

Bajo un símbolo Maya en las pantallas, el escenario comenzó a iluminarse de colores verdes y azules creando una nebulosa sobre el fondo negro y comenzaron a salir las siluetas de los componentes del grupo. Cayeron las primeras notas de “La llave del Oro”, continuando con una psicodélica “Romance de Juan Osuna”. La primera parte del concierto se basó en su último disco, Una Ópera Egipcia. Por allí, se colaron los “Tarantos del Perico el Morató”. Primera mitad emocionante del acto que se cerró con “Virgen de la Soledad” y “Señora de las Alturas”.

Una de las alegrías que deparó la actuación fue “Toxicosmos”, emocionante como ella sola, y más si va seguida de “La Guerra de las Galaxias” y “Corrientes Circulares”.
Era momento de destensar ánimos apelando a la última época del grupo con “Entre las Flores del Campo”, “La Verdulera” y “Si me diste la Espalda”.

Una vez pasada fase flamenco-psicodélica, el grupo volvió a sacar a relucir canciones de un disco al que no se le dio, en su día, el valor que en la actualidad tiene y merece: La ley de la Gravedad; sonando “Maniobra de Evasión”, “Devuélveme la Pasta”, “Canción del fin del Mundo” y el gran karaoke de éxtasis que se formó con los acordes de “Santos que yo te pinte”. Tras sonar “Reunión en la cumbre” y la grandiosa “Soy un pobre Granaino”, el grupo desapareció del escenario por primera vez.

Tras consumir el primer descanso, la formación volvió con fuerzas suficientes para prender la mecha de lo que sería la parte final del concierto. Manos en alto, caras emocionadas y la gente embelesada, cantando al unísono “Segundo Premio”. Con “David y Claudia” llegaron los momentos más poperos del grupo y para terminar estos superhits, cuando todos estábamos rendidos, nos encontramos con “Un buen día”. A esas alturas el grupo tenían ya a toda la sala a sus pies.

Al no estar La Bienquerida en esta jornada de conciertos, llegó una de las pocas sorpresas del concierto cuando Jota llamó a Marina Gómez al escenario y sonaron los acordes de “No se Cómo te Atreves”; muy digna la actuación de Marina en la canción en plena sintonía con el cantante.

El remate de la velada nos devolvió a los primeros tiempos del grupo con esa joya atemporal que es “De Viaje”. Muchos fuimos los que retrocedimos 20 años en nuestras vidas, sintiéndonos jóvenes y abrazándonos a nuestras parejas o amigos cantado el “Qué podría ser mejor estar siempre juntos tú y yo”.

Las dos últimas canciones fueron “No me asomo a la reja” (en mi opinión, uno de los mejores temas del grupo), tirando hacia la forma en en que venían tocándola en esta última época con Los Evangelistas y, la tercera sorpresa de la noche, “Los Poetas”, tan gigante en el concierto como suena en el disco de esos promulgadores de la palabra de Enrique Morente en que se han convertido.

Una puesta en escena de dos horas y pico, con pocas sorpresas en lo que corresponde alset list, pero ni falta que les hizo. El que sean los niños mimados del indie patrio y sosos en el escenario, es, al menos para mi, precisamente una de las cosas que más me gusta de estos granadinos universales.

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