Napoleón Solo – Máximo Ruiz Ferrer

La creatividad es la bandera del nuevo disco de Napoleón Solo, titulado como Máximo Ruiz Ferrer, un personaje ficticio que les ha inspirado para formar la personalidad de este trabajo. Desde las ilustraciones del disco, hechas con la colaboración de la artista neoyorkina Kate Teale, hasta las melodías logran un trabajo ecléctico, caracterizado por traer sonidos más oscuros y elaborados, algo presente en Matamuertos y la cruel, canción que marca la casilla de salida. El teclado toma las riendas, crea psicodelia y detona sonidos sombríos, mientras usan la eléctrica como pólvora. También hay luz al contar con piezas como Yuliana y Juliana o Pequeña canción del espacio, en está última aparecen de nuevo mezclas imprevisibles de gran labor compositiva que convierten a esta pieza en una de las más destacables.

La melodía de Llegó el verano es digna de atención. Transporta a sonidos intimistas que avanzan sin rumbo, es un desorden organizado donde encontrar nuevos matices en cada escucha. El pesimismo propio de las bandas indie actuales también está presente en temas como Del amor perdido, donde la tragedia se anuncia en el título y su letra confirma. Las cinco como siempre tiene un sonido más predecible, similar a las composiciones melódicas del indie español. La originalidad sigue latente en temas como Emilia y Pepe, tiene raíces folclóricas actualizadas con muy buenos arreglos, los sonidos orquestales planean y aterrizan con calma. Sebastián trae sonidos espaciales y una letra metafórica, que habla de la búsqueda de la verdad.

Con todo, este trabajo de diez piezas es la reinvención de la banda. Napoleón Solo sigue ahí pero adaptado a los nuevos tiempos. Se recrean en cada tema, exprimen cada nota que incita a volver a escucharla, buscan un sonido que les caracterice y desde luego lo han encontrado.

Carmen Sánchez Adán // @mrscarmin

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