Murciano Total y su electro-pop emocional

Como bien dice su nombre, Murciano Total llegaron desde Murcia para presentar su álbum “Quereres y dejenes”, publicado por El Genio Equivocado, gracias a Girando Por Salas que les trajo hasta la valenciana Sala Matisse.  El dúo formado por José Lozano (ex – Automatics) y Elena Molina a las voces, se hizo acompañar para su directo por Larry Sandoval y Jose Carlos Pérez a las guitarras, ambos en El Estudiante Larry, finalizando con el teclista que se ocupaba de programaciones y percusión electrónica. Un concierto como quien dice en familia, ya que el público no llegaba al medio centenar de personas.

El sonido que desplegaron en directo tomó cuerpo gracias a la conjunción de los músicos, mucho más sólido que en el disco, adornándolo con proyecciones en pantalla diferentes para cada canción. Tras una intro del teclista que pertenece al inicio de “El príncipe oscuro de Fortuna” y las voces sampleadas que aparecen al inicio del álbum (lo lírico está muerto), fueron subiendo al escenario el resto de la formación para interpretar el tema, con su ritmo bailable. Las melodías recuerdan a un cruce entre los británicos OMD y los españoles Family, con sus letras evocadoras sobre amor y desamor, a las que José y Elena dedicaron sus voces exclusivamente.

Casi todos los temas del disco fueron cayendo, excepto dos canciones que fueron sustituidas por “La parranda”, publicada en sencillo, y “La china de las rejas”, que ocuparon la primera parte del concierto hasta llegar a “El internacional y la mala racha”, con unos silbidos con los que se metieron al público en el bolsillo y unos punteos de guitarra intensos por parte de ambos instrumentistas. Un interludio a modo de noticiero, el Carmichael Productions dio paso a la segunda parte, con “La casa parisina”, donde Elena comentó que había llegado la hora de bailar, y así fue con uno de los mejores temas del álbum. Otros sonidos familiares nos recordó la canción “Quémalos por mí”, tema con vocación de hit con unos punteos de guitarra evocando a The Postal Service. La extensa “El rey caníbal” puso punto final a la actuación, con su ritmo ascendente que desembocó en un largo feedback de guitarra al dejar Larry su instrumento sobre el amplificador. El público insistió para que hicieran un bis, pero Elena comentó que no tenían más canciones, lo que fue una verdadera lástima ya que el concierto se nos hizo corto.

Carlos Ciurana

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