Low demuestra en Madrid que 20 años no son nada

Dentro de poco Low celebrará sus 20 años de carrera, será también la ocasión para celebrar la longevidad de la pareja Alan SparhawkMimi Parker, cuya relación va mucho más allá de lo simplemente artístico. Algo admirable en el mundo indie/underground, cuántos grupos pueden jactarse de existir desde el 93 sin pausa, ni a la ahora casi inevitable de una gira de reconciliación. Ni Thurston Moore y Kim Gordon han resistido… Lo de Low es admirable por un sinfín de motivos. Cuando la mayoría de los grupos actuales lo tendrían todo preparado y previsto al detalle para una gira, Low utiliza las redes sociales para preguntarle en la víspera de sus conciertos sobre qué canción le gustaría escuchar a su audiencia, y cumplen.

Si Low acababa su concierto del martes en Barcelona con “Nothing But Heart”, esta sería la canción que introduciría al grupo en Madrid en una sala But llena. Esta canción que cumple perfectamente tanto de introducción como de despedida, en Madrid sirvió para dar una muestra de lo que nos esperaraba durante todo el concierto: intensidad brutal, sin artificios, armonías deliciosas…

Low nos ofreció un repaso a sus canciones principalmente basado en su periodo más reciente, interpretando la mayoría de las que forman su maravilloso último disco C’mon, y volviendo repetidas veces sobre su disco mas aclamado The Great Destroyer. “Try To Sleep” en su versión más desnuda, “You See Everything” que demuestra (como si fuese necesario…) que las voces de Mimi y Alan casan de manera mágica, un “Nightingale” voluptuoso, “Witches” eléctrico y sucio… El show empezaba muy fuerte y no bajaría de intensidad y belleza en ningún momento, es más, fue creciendo a lo largo de los 90 minutos de actuación del grupo de Duluth, Minnesota.

Un individuo, (no sé ni sé si llamarlo así) nos haría salir de esta sensación de tranquilidad y pureza cuando el grupo se lanzaba a interpretar “Especially Me”… ¿Quién sería? Un Rafa Mora o algo parecido digo yo… Intentó en vano lanzar unos aplausos a destiempo durante la canción, provocando la ira interior de muchos de los ahí presentes, pero no bastaba con ello, tenía también que marcarse una coregrafía totalmente arrítmica para acompañar una de las más bonitas piezas de C’Mon. En fin, olvidémoslo…

Cuando Alan arrancó con su guitarra los primeros acordes de “Monkey”, volvimos a descubrir todas las joyas que esconde The Great Destroyer, el albúm seguramente más accesible del grupo por su carácter pop electrificado. “California” y “Everybody’s Song” caerían también con un Alan Sparhawk demostrando su calidad como guitarrista, dejándonos imaginar que le acompañaban uno o dos guitarristas más, pero no, él estába ahí sólo.

Low aprovecharía este concierto también para volver sobre sus primeros años con canciones tan imprescindible como “Words” después de la cual Alan parecía asombrarse de que tenía ya 20 años esa canción, “In The Drugs”, “Sunflower”, y la gran “Murderer”. Incluso una canción sobre un asesinato es bella con Low, todo parece tan simple con ellos, tan normal, tan natural… Low terminaría su actuación con el maravilloso “$20”, y su frase “My love is for free” que podríamos repetir sin querer que acabase nunca, como aquel “Do you Realize” del Primavera Sound 2011…

Habría que resaltar también la calidad acústica de la sala But, Low no podía permitirse tocar en una sala que no sonase bien, y el comportamiento del público, callado (menos uno) porque sí, porque el grupo lo impone por su simple presencia… Agradezcamos que Alan y Mimi se hayan encontrado por el camino y que dure siempre.

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