Low Cost 2013: Actitud positiva, expectativas cubiertas

El Low Cost Festival 2013 se consolida. Según la organización del evento, “un total de 75.000 personas” asistieron al 5º Aniversario, que tuvo lugar en Benidorm los días 26, 27 y 28 de julio. Lo que quiere decir que ha crecido en 15.000 personas más con respecto a la pasada edición. De esos números, “un 80% procedente de fuera de la Comunitat Valenciana“, según sus organizadores.

Afortunadamente sé que Portishead llevan un espectáculo de los que vale la pena ver y no vi en este Low Cost. Otras obligaciones, no menos placenteras, tengo que decir, me lo impidieron esta vez. Al igual que el resto de la programación del sábado. De modo que esto que pueden leer a continuación va a ser un resumen de lo que yo pude ver de las amplias programaciones de viernes y domingo.
Para empezar, algo que es la primera vez que veo (en un festival). Los vasos de plástico, reutilizables. ¿Que lo quieres tirar? Pierdes 1,25 Euros que te ha costado. Ni uno por el suelo. La limpieza siempre es buena. Yo diría que es probable que se generalice la medida.

+ VIERNES 26 de JULIO

Delorentos peleó contra los últimos rayos de luz solar, y hay que decirlo porque no es lo mismo tocar a las 21.30, que a las 01.00 de la madrugada siguiente. A primera hora, el primer día, el escenario “pequeño” del Low todavía no tenía ni el calor, aunque hizo calor los tres días, y mucha humedad, ni el aliento de los fans para contribuir a que los irlandeses despegaran. Y el grupo tuvo que apañárselas con muy poca ayuda, con su propia energía.

Cuarenta y cinco minutos después, Los Enemigos, aparecieron en el escenario “Budweiser”, situado en uno de los goles del propio campo de futbol del Benidorm, con gradas utilizables. Desde una de ellas vi salir a un grupo que, sin ninguna duda, tiene marca, ahora que tanto se habla de ello. Esa raspa de pescado, áspera, en blanco sobre negro, identifica y representa ahora a un grupo que tiene tal repertorio y tanta experiencia que, incluso entre un cartel que poco tiene que ver con la filosofía enemiga, salió airoso a base de buenísimas canciones que han sido la biblia de algunas generaciones, seguramente poco representadas en el público Low.

Canciones duras, llenas de la urgencia del rock, de orgullo y de ternura, de una fragilidad y a la vez de una fuerza devastadoras. Algunos títulos de las que hicieron la otra noche. “Me sobran carnavales”, “An-tonio”, “Señora” (de Serrat), “Desde el jergón”. En esta última, que recomiendo para el que no la conozca, un preso, que necesita tanto las cartas de su novia, le dice en una respuesta desesperada desde el jergón: “¿y no será que ahora te aburres y descubres que no quieres esperar?”. Los Enemigos se han ganado a pulso ser la raspa del pescao.

De vuelta al “Energy” con algo de retraso para, por lo menos, escuchar el sonido Low Fi de Veronica Falls que, vestidos de negro ellas y ellos, con abundante humo en escena, ofrecieron un concierto de pop concreto muy en la línea de lo que su imagen trasmite. Si le llaman indie aciertan.

00.00h, los Two Door Cinema Club, en el escenario grande. Desde el minuto uno, luces y sonido a la perfección. Una carrera a lomos de esas melodías que teje moviéndose espasmódicamente un guitarra solista diferente, y que cumplía 24 añitos allí mismo.

Los Two Door han mostrado que, con solo dos discos, se puede ser un perfecto cabeza de cartel. Superensayados, con un cantante con “charm”, con camisa, corbata y chaqueta de las que no se desprendió en toda la noche porque su glamour superaba la temperatura ambiente, conducidos a través de las filigranas de la guitarra que, literalmente, no para de envolver las canciones, con una ejecución de maestros y un espectáculo pensado para disfrutar de lejos, con una iluminación diseñada para cada tema, pueden ir a cualquier festi y darle la vuelta.

Y a la 01.45h, Lori Meyers no tuvieron que demostrar nada porque el público ya debe saberlo. Coreados en todo momento, y con un setlist más orientado a la última etapa, sus dos últimos discos, consiguieron lo que un abarrotadísimo “Budweiser” estaba esperando. Grandes momentos de brazos en alto, etc, etc, etc…Y para el bis, más hits.

Eran más de las tres, y Delorean pagó mi cansancio con mi ausencia. Solo los escuché de lejos, ya de retirada y me supo mal, pero era viernes. Había sido un día largo. Luego alguien me dijo que estuvieron muy bien. De quien me lo dijo, que no es de esa onda en absoluto, me lo creo.

+ DOMINGO 28 de JULIO

Glasvegas, que vienen de Glasgow, tuvo a las 21.30h el mismo problema que cualquiera en esa franja horaria. Aún no estás lo suficientemente enchufado para disfrutar lo que proponen. Y es que la propia actitud, como todo el mundo sabe, y tus propias expectativas, son la base en la que se asientan el resto de cosas. Eso, y que Glasvegas no son un grupo que haya tenido una repercusión suficiente aquí. Se les conoce poco para ser un cabeza de cartel, y el horario tampoco facilitó su trabajo.

Sin embargo, el espectáculo, con proyección de algunas imágenes siempre en blanco y negro al fondo del escenario, es bueno, y su sonido fue atronador, pese a ser solo cuatro en escena. A la batería, una mujer que toca de pie y trasmite energía a las canciones con sus movimientos. Y los temas ganan con el volumen porque el cantante sube mucho y sus melodías, que a mí me recuerdan mucho al soul, enganchan con facilidad. Yo recomendaría que volvieran con horario de noche, noche.

Trasladarse del escenario “Bud” al “Energy” lleva poco tiempo, por lo que me acerco a ver qué tiene que contarnos L.A. ¿Quieren saberlo? Pues lo que contó lo susurró. Le faltaba volumen, y viniendo de Glasvegas medio sordo, aquello deslucía bastante. Habrá que verlo en otra ocasión en mejores condiciones.

23.05h era otro de los puntos de encuentro multitudinarios. El Low, que ha vendido entradas y abonos por un tubo, al completo debía estar allí para ver a Love Of Lesbian (LOL) en sú anunciado único concierto de festivales de la temporada.

De nuevo, su show (básicamente calcado, aunque algo más corto que el que dieron en Burjassot hace pocas semanas –ver crónica “Disfraz de Lesbian”-) se basa en sus dos últimas ediciones. Santi Balmes, que comentó haber estado preocupado por la respuesta que el público iba a tener ante la propuesta, puede descansar tranquilo. La gente disfrutó, aunque el último día de festival hace que las fuerzas comiencen a escasear.

Es indiscutible que LOL, aparte de buenas canciones, tiene ese algo más que es capaz de trasmitirse a la gente. Sus letras, complicadas y largas, son coreadas enteritas por un público mayoritariamente muy joven, lo que les augura recorrido para largo.

01.30h. Momento Fangoria. ¿Cómo decir lo que sería necesario en pocas palabras? No sé hacerlo. Por algunas conversaciones que allí mantuve, lo que parece claro es que, en función de las propias expectativas, caben calificativos como chabacano-moderno, casposo-divertido, ridículo-cool, y otros.

Trato de remitirme a los hechos. Menos una guitarra que toca una chica, alguna percusión de detalle y poquísimos teclados de Nacho Canut, todo pregrabado. A veces pensaba que hasta la voz de Alaska. Bailarin@s gogós con look de cuero de sex shop, coreografías que podrían estar hechas para los espectáculos del Benidorm la nuit y un final de fiesta en el que Mario Vaquerizo y la JuanPe se unen a Fangoria para el “Me encanta”.

También les digo que lo necesario para disfrutar, para pasarlo bien, es tener buena disposición para hacerlo. Y much@s, muchísim@s lo pasaron de miedo.

Último traslado al “Energy” para asistir a otro de los momentos intensos del Low. Los que no habíamos visto el directo actual de Standstill exclamábamos un “uff” después de cada tema porque este grupo es un derroche de potencia concentrada.

El show, concebido con el nombre de “Cenit”, incluye canciones de los anteriores discos, muy bien ejecutadas, y también las nuevas canciones, apoyadas con imágenes proyectadas sobre cinco pantallas en forma de enormes puertas góticas tras el escenario y con haces de luz lanzados hacia fuera de la escena, que añadían paisajes de ensoñación a ese renacimiento. Todo esto mezclado con voces y orquestaciones muy variadas, ya que sus componentes cambian de instrumento con frecuencia. Montefusco, con una garganta en perfectísimo estado, y el resto de Standstill nos elevaron. Amén.

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