Los Radiadores: la mala leche y la naturalidad del rock

Sin apenas darte cuenta, ‘Gasolina, Santos y Calaveras’ te ha poseído. Es un álbum de rock sin más aditivos. Natural y arrollador: directo al hígado. Y la verdad, esas sensaciones tan placenteras son siempre de agradecer. Porque no es que se den muy a menudo. Logro importante pues. Que se apunten el tanto Los Radiadores, la banda que componen Sergio Domingo, José Antonio Nova ‘El Joven’, Vicente Vila ‘Metralla’ y que lidera Raúl Tamarit. Con él hablamos en vísperas de su concierto en casa -Valencia-, el próximo sábado 16 de mayo en el 16 Toneladas.

Empecemos marcando diferencias… ¿Son hipsters Los Radiadores?

No lo creo, vamos a nuestro rollo, pasando un poco de estéticas o tendencias. Ahora se utiliza mucho el palabro hipsters, pero hace unos años era otro, y hace más tiempo otro, y dentro de un tiempo se llamará de otra forma, y a nosotros seguirá dándonos exactamente igual. Seguiremos a la nuestra.

Lo pregunto porque cuando parece que el debate está en lo que mola e influye el hipsterismo, llega Radiadores con un disco natural, de guitarras de toda la vida, directo al hígado, que viene de otros tiempos (pasados y también presentes) y medio se cuela en esa escena o ‘pequeño circo’, porque al final estamos todos ahí metidos. ¿Tienes esa sensación? 

Hay muchas veces que tienes la sensación de que no haces lo que toca hacer. Pero haces lo que quieres hacer que es de lo que se trata. Parece que tienes que vestir de determinada forma, entrar en determinados círculos y a ciertos bares, editar tu disco en vinilo porque ahora es lo que toca, bueno, ahora también en casete, el colmo. Te puedo asegurar que el 75% de la gente que conozco ni tiene plato, ni lo va a tener, y cuando les dices que está de moda se parten. Eh, y es gente que escucha música y que tiene los pies en la tierra, no viven en un mundo de fantasía perpetrada por cuatro pseudos intelectuales mediáticos con muchos palmeros en facebook.

¿Se encuentran más barreras para hacerse entender en determinados ámbitos sonando así, como lo hacen Los Radiadores?

De lo que se trata es de llegar a la gente y de darles canciones que puedan escuchar y disfrutar, que se puedan identificar. Si nos colamos en ese circo del que hablas es porque hacemos algo atemporal. Además se aprende mucho, como por ejemplo a tener principios. Hay muchos que al cabo de los años renuncian a lo que han hecho anteriormente, básicamente por eso, porque están más pendientes de epatar y de que se hable de ellos que de crear.

¿Es un disco con tanta mala leche como parece? ¿Consideras que es algo le hace falta al rock y a la escena, donde sobra demasiado ombliguismo?

Lo que sobra es mirar al que tienes al lado, además con cierta envidia, en plan de: ‘Si ese hace eso, y hablan bien de él; pues yo también, que además molo más’. No hay que hacer nada, solo dejarte llevar por lo que llevas dentro y exteriorizarlo. Falta más mala leche, pero sobre todo personalidad. Es todo muy blandito, en general; supongo que no tienen la necesidad de gritar, o porque no les escuece nada, o porque sus cuentas corrientes están bien y eso debe producir cierta tranquilidad, vete a saber.

Otra cosa que no debe ser fácil, y más cuando los componentes Los Radiadores, pese a ser una banda de corta trayectoria, ya tienen los huevos peludos, es tener esa facilidad para facturar un puñado de canciones tan intensas y viscerales, tan ‘teenage kicks’. ¿Qué tiene el rock que logra mantener ese espíritu adolescente?

Creo que la naturalidad. Juntarte con cuatro amigos en un local de ensayo e intentar darle forma a algo que tienes en la cabeza. Pegarte unas risas y seguir, eso sí, sin bajar la guardia. La impronta es algo muy adolescente, y el rock una de las características que tiene es que debe ser directo y natural.

¿Y Raúl Tamarit cómo se lo ha pasado escribiendo y componiendo? ¿Qué tanto por cien se reparte con la banda a la hora de rematar las canciones?

Me lo paso bien escribiendo, sacando letras, intentando ordenar ideas. Una vez lo tengo todo ordenado en forma de canción llego al local, a veces con alguna idea clara, y otras con la canción desnuda, solo guitarra y voz. Y luego entre todos les damos forma, buscamos arreglos, cortamos, pegamos, hasta que suena como lo tenemos en la cabeza. Claro, somos cuatro, cada uno tiene su concepto, así que llegamos a puntos en común y adelante.

Es un disco que sale muy de dentro. No hay intención de seguir modas ni caer en gracia nadie, ¿verdad?

No estamos aquí para eso. Aún no nos hemos sacado el carnet de militantes de ninguna escena concreta, aunque nos llevamos bien con todos. Las modas las vemos desde la ventana. Analizamos, escudriñamos y a la marcha.

¿Cómo mucho se respeta a los referentes (Surfin Bichos, Enemigos, Divago…) y a esa tradición rock más descarnada y pura, no?

Venimos de esa tradición de rock en castellano. Grupos que han creado una personalidad arrolladora partiendo del rock y que hoy en día son absolutamente identificables. Además, nunca han estado adscritos a ninguna corriente concreta, se han ganado el beneplácito del público haciendo lo suyo y dejando los prejuicios a un lado. Eso sí, les ha costado.

Mucha víscera. “A cabezazos hasta sangrar el alma”. “Tiempos de destrucción” y (des) amor. ¿Qué representan Surfin’ Bichos y tipos como Fernando Alfaro para Los Radiadores y la tradición más rock e indie?

Fernando Alfaro me ha gustado siempre en sus formas, sobre todo los discos de Surfin’ Bichos y Chucho. Pero creo que en general es mucho más visceral y oscuro en los textos. En el disco de Los Radiadores hay vísceras, pero no tantas. Ciertos grupos indies me llamaron la atención, sobre todo Los Planetas y alguna cosa de El Niño Gusano, que ya desde el principio marcaron las distancias cantando en castellano y reivindicando a ciertos grupos de otras generaciones pasadas, algo que no les pasaba a sus contemporáneos, que renunciaban de todo lo anterior, parecía que antes no había nada. Míralos ahora, ahí se quedaron.

Todo da sensación a enorme sinceridad en el álbum. No hay duda que es el disco que se ha querido hacer, que pocas cosas se han quedado en el tintero y por eso mismo también los homenajes están muy claros. A Los Nikis a través de ‘Un nuevo imperio’. Y también, ampliando el hueco para el pop (‘Buzo’), también a Carlos Berlanga con la versión de ‘El Hospital’ ¿Por qué Berlanga? ¿Por qué Los Nikis?

Es el disco de ese momento, de lo que me pasaba por la cabeza en los últimos tiempos y de alguna forma ha quedado plasmado. Lo de ‘Un nuevo imperio’ es casual, la canción es urgente, y quizá en la línea de Ramones, pero no pensábamos precisamente en Los Nikis. Luego, al coincidir que ellos tienen “El imperio contraataca” y que están los Ramones, pues parece que vaya por ahí; pero ya te digo, nada que ver. El pop está en nuestra dieta, nos gusta que haya de todo. Hacer una versión de ‘El hospital’ era porque nos gustaba la canción, y yo la había tocado alguna vez con Galavera. Probamos en el local, y al ver que la podíamos llevar a nuestro terreno decidimos grabarla. Sirve a modo de homenaje a uno de los mejores compositores de nuestro país.

Por cierto, ya no abundan los discos eminentemente de guitarreros, ¿por qué será? ¡Con lo bonito que es dejarse las caderas con esas canciones de rock urgente, como esa ‘Hasta el final’!

Bueno, hay de todo, pero sí que es cierto que a veces se echa de menos un poco más de actitud, o al menos un actitud más arrolladora, más condensada. Ahora existe cierta densidad a la hora de hacer rock, no hay inmediatez. ‘Hasta el final’ es un rock and roll con tintes clásicos, pero en el año 2015. No hemos querido hacer un ejercicio de estilo.

Eso de Santos y Calaveras engancha, aunque sea un poco, con cierta tradición latinoamericana. En México el día de difuntos es el día de calaveras. Una forma de honrar a los muertos tras ‘reventar el motor’ de esta sociedad, de esta democracia o lo que sea y mirar todo lo que dejamos atrás. De algún modo el disco es eso: homenaje, mala leche y esa fuerza que da el rock para correr hacia adelante.

Siempre me ha interesado la cultura mexicana, y sobre todo el día de difuntos que comentas. Lo conocí cuando estuve por allí con Una Sonrisa Terrible y me empapé de todo aquello. Además tienen mucha devoción por los santos y las vírgenes. En México hay calaveras por cualquier sitio que vayas.  Por un lado están los santos, que todos lo somos, y por otro las calaveras, que también lo somos. Y luego llegas a la conclusión de que nada funciona como debería y además se tira gasolina para apagar el fuego.

El directo. La fecha más esperada: 16 de mayo en Valencia.

Hace tiempo que no tocamos en Valencia, y ya teníamos ganas, y sobre todo con nuevo disco. Hemos preparado un set especial con canciones de otros discos y alguna versión que todavía no hemos tocado en directo. Queremos que sea una noche especial, no siempre se presenta un nuevo disco. Para después del verano,la idea es hacer otro videoclip y ver si podemos acercarnos a alguna ciudad que se nos quedó pendiente con el anterior disco.

¿Quieres añadir alguna cosa más?

Esperamos veros allí. Lo pasaremos bien. Será un buen motivo para juntarnos con amigos que hace tiempo no vemos.

Por Andrés Verdeguer.

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