La victoria sónica de Triángulo de Amor Bizarro

Lo de Triángulo de Amor Bizarro ya no hay quién lo pare, se han convertido en un grupo de apuesta segura como pudimos comprobar en la sala Wah Wah. Los gallegos no tienen que demostrar nada a estas alturas de su carrera, y fueron otra de las bandas que se unió a los fastos del decimosexto aniversario de Wah Wah. Ya los tuvimos a mediados de año por la ciudad presentando su nuevo trabajo “Salve discordia”, al que en esta ocasión completaron con un “grandes éxitos” que convirtió su actuación en un tremendo bolo de ruido y melodía.

El público respondió presentando la sala una excelente entrada, con los locales Sr. Colegiado caldeando el ambiente con una mezcla de rock, toques hardcore y desarrollos jazzísticos a lo que ayudaba la presencia de un saxofonista. Parecía que se lo pasaban bien, entregando al público pelotas de papel para lanzarlas sobre la banda, pero poco más, y con canciones tituladas “Camisones” resultaban más desconcertantes todavía. Por lo menos conservaron el buen humor hasta que finalizaron su actuación.

Pasada la medianoche apareció Triángulo de Amor Bizarro en escena, tras un breve espacio de tiempo en el que conectaron sus instrumentos. El cuarteto formado por Rodrigo Caamaño (guitarra), Isa Cea (bajo), Rafa Mallo (batería) y Zippo (teclados y guitarra) iniciaron el concierto con los aires reggae de “Desmadre estigio” de su cuarto álbum “Salve discordia”. La electricidad se palpaba en el ambiente con los solos de guitarra de Rodrigo, y el esfuerzo de Mallo por seguir el ritmo de las canciones fue agotador.

“El fantasma de la transición” fue uno de los temas que recuperaron, con la voz suave de Isa en contrapunto a la crudeza del sonido, haciendo que  los temas antiguos suenen mucho más crudos ahora. “Euromaquia” y “Luz del alba” son dos de las nuevas canciones que animaron al público, seguida por la gran “Supercastlevania IV” y su sonido a lo Jesus & Mary Chain. Hasta que sonó “Estrellas místicas” no se desató el pogo generalizado, con Zippo animando a los seguidores al baile y “Baila sumeria” recordó a unos primerizos New Order con sus teclados.

El final fue tremendo, con “El crimen: Cómo ocurre y cómo remediarlo”, seguido por “Barca quemada” y cerrando con “De la monarquía a la criptocracia”, con Zippo arrojando agua de una botella al público enloquecido envuelto en un pogo colectivo. Después de casi hora y media y una veintena de canciones sin concesiones a bocajarro, Triángulo de Amor Bizarro vencieron y convencieron de nuevo en nuestra ciudad.

Carlos Ciurana // @SlippyDj

También te podría gustar...