La sexta edición del SOS 4.8 de Murcia marcada por la austeridad de su cartel

El festival murciano atraviesa su sexta edición con un notable sobrado, demostrando que el negocio del festival musical resiste a las tempestades económicas de cualquier crisis (según la organización, hasta 70.000 personas han pasado por su recinto en las dos jornadas), a pesar de que en esta última edición se ha notado discretamente la reducción en la inversión. Llama la atención que la gran mayoría de las bandas apenas supera los dos discos en el mercado. A diferencia de pasadas ediciones, la actual ha prescindido de leyendas del pop, como las recientes apuestas por nombres consagrados como Patti Smith o Suede, antitético en este sentido al cartel del próximo Primavera Sound. A este aspecto se suma la mayor inclinación por la electrónica en sus infinitas variantes o, al menos, su notoria presencia en directo. Se echaron en falta platos fuertes, o la apuesta arriesgada por sonidos inéditos en nuestro país.

 

+ Viernes 3 de mayo

Los últimos rayos del sol iluminaban un público aún discreto. La programación señalaba en mayúscula a unos Dorian que recién acaban de sacar disco. Varios temas de su último LP, La velocidad del vacío, intercalados con sus temas más conocidos (“La tormenta de arena” y, cómo no, “A cualquier otra parte”), fueron suficientes para despertar al numeroso público que se iba acercando.

Antes de que acabara Cuchillo su concierto, me pasé para ver el espléndido estado de forma de una banda que, a pesar de todo no cuenta con el beneplácito absoluto del público, según apuntaba el discreto número de persona que prefirieron disfrutar del rock psicodélico que despuntan en directo, frente a unos Dorian que, para desgracia de los barceloneses, coincidieron en hora. Fue en este directo donde más se notó una de las grandes deficiencias del festival murciano: la regular colocación de los escenarios, que hace que en determinados momentos el sonido del escenario vecino eclipse al propio.

Haciendo tiempo hasta que empezara Kakkmaddafakka, tras los pocos minutos que estuve en el directo de Grises, puedo decir que prometen mucho trallazo en directo.

Kakkmaddafakka vienen a ser como aquellos juerguistas que se prestan a liarla en cualquier boda. Ellos son los dueños de la fiesta, disfrutan sobre el escenario como los que más y, como ya han demostrado en diversas ocasiones en recientes festivales, su directo es todo un espectáculo digno de ver -y sentir-. Melodías funkies pegadizas y muy bailables, unas coreografías que rayan lo absurdo, junto al buen saber hacer de unos veinteañeros noruegos son las claves que definen su directo. Digno de mención fue la versión que hicieron de “Halo”, de Beyoncé, desde la desmedida de aquella adaptación que cualquiera hacemos a altas horas de la mañana con unos cubatas de más.

Sin duda alguna, uno de los principales atractivos de la presente edición era la presencia de The XX (en la foto). Si bien es cierto, un servidor había apostado por la idoneidad de haber organizado un directo de estas características bajo el buen resguardo del auditorio del recinto. Así han quedado marcados en el recuerdo colectivo algunos de los mejores momentos de pasadas ediciones del festival. Como para olvidar la espectacular actuación de These New Puritans junto a la orquesta corista infantil de Murcia o la emblemática actuación de Patti Smith junto a Antonio Luque. No fue el caso en esta ocasión. A pesar de no aprovechar al máximo las posibilidades del recinto, la actuación de la joven banda británica rozó el sobresaliente. Parece mentira que una formación que apenas supera los veinte años pueda crear semejantes atmósferas hipnóticas con la elegancia que ellos consiguen. No en vano, temas como “Islands” o “VCR”, interpretados la pasada noche, son un referente dentro del pop independiente de los últimos años.

Los que nos dirigíamos al escenario principal buscando una buena inyección de adrenalina a través del ritmo frenético de Crystal Figthers pudimos quedar satisfechos con lo prometido. La banda británica amante de la cultura vasca no defraudó. Más bien enriquecieron su consagrada fama de revienta pistas. Quien haya podido disfrutar de ellos alguna vez en vivo sabrá de lo que hablo, ya que sus directos son únicos dentro del panorama musical actual. A escasas semanas del lanzamiento de su segundo álbum de estudio, Cave Rave, Crystal Fighters aprovecharon la cita en el festival murciano para presentar los temas que componen su nuevo trabajo (“Wave”, entre otros), junto a los que no podían faltar sus mejores trallazos (“Plague” o “I love London”)

Con más curiosidad que interés por ver a los semidesaparecidos Bloc Party, me dirigí hasta las entrañas del escenario Estrella Levante. Hits de la talla de ”Helicopter” o “Banquet” no fueron suficientes para llevar a buen puerto un concierto algo irregular, salvado por los litros de alcohol que ya contaminaban en abundancia las arterias de los muchos espectadores que buscaban en este directo el temazo inmediato. Al igual que horas antes hicieran Kakkmaddafakka sobre el mismo escenario, la banda británica apostó (con menos gracia) por la versión imposible, en esta ocasión siendo Rihanna la referida.

La noche del viernes, alejada del ámbito musical, acabó con la trágica noticia de la muerte de un joven asistente al festival, natural de Madrid quien, según contaron diversos testigos, se lanzó al río desde lo alto del puente contiguo a las instalaciones del festival.

+ Sábado 4 de mayo

Como las risas siempre son sanas, la presencia de tres representantes de una de las últimas oleadas de lo mejor del humor patrio suponía un aperitivo de lo más interesante para iniciar con unas buenas carcajadas la segunda sesión festivalera. Voces SOS, representada en esta ocasión a través del humor, es una sección paralela que, junto a la exposición que año tras años acoge a autores de diversa índole, aportan al festival murciano un halo de unicidad. Así, se esforzaron, sin derramar ni una gota de sudor, en hacernos reír a un público, esparcido hasta el último asiento del anfiteatro. Desde sus diferentes registros humorísticos, Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, figuras clave del aclamado humor albaceteño, precedidos por Miguel Noguera, humor absurdo (en el buen sentido) no apto para todos los públicos, dieron lo mejor de sí.

Recién salido del auditorio, el tiempo se echaba encima para poder disfrutar del directo de un ex Sunday Drivers, o bien, del sonido caribeño de Extraperlo, superpuestos en el horario. Mi intención era degustar a partes iguales ambas propuestas, pero he de reconocer que quedé atrapado en el escenario Estrella Levante, donde Jero Romero se acompañó por un cuarteto de músicos de lujo (Charly Bautista, entre otros, habitual en los directos de Christina Rosenvinge o Russian Red, por citar algunos, y también artificie en la producción y gestación del disco debut de Jero). La ruptura de los Sunday Drivers, banda que en pasadas ediciones ya pisó este escenario, dio pronto sus nuevas raíces. Una de ellas fue la que la pasada tarde nos ofrecería en directo el lado más intimista y melódico de la banda toledana. Al igual que su único disco, Cabeza de León, sobre el escenario suena emotivo, directo, aunque algo más rico en adornos y menos escueto en acompañamientos. Una delicia.

The History Of Apple Pie, sustitutos a última hora de Haim (debido a un retraso en la grabación del disco), salieron para cubrir el hueco que dejaba la banda californiana. Así es, pop hormonalmente post púber, guiado por coros muy melódicos en la línea de The Pains Of Being Pure At Heart, o el revisionismo del pop ruidista de principios de los noventa deYuck o Bestcoast. A pesar del buen inicio de su directo (bastante más contundente que lo mostrado sobre el escenario del Tanned Tin de Castellón, hace un par de años), apenas hubo tiempo de disfrutar de su música pues el concierto de Lori Meyers prometía dar que hablar.

Directos como el de la pasada noche no hacen más que demostrar a escépticos del sonidoLori Meyers, como el que escribe esta crónica, que son una de las bandas españolas con mejor puesta en escena en cuanto a intensidad y conexión con el público. A pesar de lo reiterativo de su presencia en el festival murciano (“se nos saltan las lágrimas con Murcia” reconocía Noni, líder de la banda, a mitad de la actuación”), los granadinos se erigieron como uno de los grandes triunfadores de la noche del sábado. Desde los primeros acordes disfrutaron de un público entregado en cada una de las letras, adornando a coro los estribillos más tarareados. Todo un acierto el repertorio escogido, al incluir temas de su último disco, Impronta, como “Planilandia” o “Emborracharme”, sin llegar a acaparar protagonismo, aprovechando para devolver al público, a cambio de su entrega, los temas más pegadizos de su discografía (“Luces de Neón”, o “Alta fidelidad”, por decir alguno que destaque en cuanto a inmediatez). También hubo momento para colaboraciones femeninas (Anni B Sweet o Javiera Mena, la cual haría acto de presencia en el escenarioJägermeister poco después), y ya hacia la mitad de la apoteosis final, Noni no pudo resistirse a descamisarse para darse todo un baño de masas.

Los nacionales L.A. (con aires de internacionales ya a estas alturas), desenfundaron su rock directo, estructuralmente clásico, de evidente calado norteamericano, del que apenas pude disfrutar más que un par de temas debido a lo ajustado de los horarios.

El plato fuerte del día, M83 se daría cita casi a mitad de la noche. El innumerable trasiego de espectadores hacia el escenario Estrella Levante mostraba un público sediento por catar desde la inmediatez del directo los temas que componen el que para muchos ha sido el disco del pasado 2011. La puesta escénica fue espectacular, aprovechando al máximo las posibilidades visuales y luminosas de las instalaciones, concediendo escasos segundos de descanso a sus frenéticos bailes sobre el escenario. Un ritmo que contagió a todos los asistentes y nos hizo soñar con la magia de un sonido único, aunque algo repetitivo por momentos. No faltó por supuesto “Midnight City”, momento en el que todos estallamos en un baile desinhibido, al degustar la canción que a muchos nos rondaba la cabeza desde que pusimos los pies en Murcia.

Los Punsetes se marcaron en el escenario Jägermeister un concierto notable. El giro musical vivido en su último LP, Una montaña es una montaña, se nota en directo. Una postura menos punk, pero a cambio más sólida y cuidada. La inalterable quietud deAriadna (sello personal de la casa), vocalista de la banda, no fue motivo suficiente para que los asistentes no se entregaran desde la primera canción, sobre todo en los temas más energéticos y de encaje punk, como “Dos policías” o “Tus amigos”, mostrando el continuado interés del público por su faceta más grosera e informal, a pesar de los cambios recientes en el registro de la banda madrileña.

Recién dejado atrás al dúo francés Justice en su formato dj set, cuando sobre los platos aun giraba la infalible D.A.N.C.E, ya empezaba a amontonarse la gente a los pies del escenario Jägermeister para ver a Javiera Mena. A pesar de contar con innumerables halagos en los diversos medios especializados, las evidentes resonancias de la mejor electrónica de los 80 no fueron suficientes para convencer tras su paso por Valencia en las dos últimas ocasiones, y tal vez por ello éste era el momento propicio para reconciliarse con el público levantino. El pop electrónico de nacionalidad chilena logró hacerse un hueco y conquistar a la gran mayoría de los asistentes con temas como “Yo no te pido la luna” o “Hasta la verdad”

Cuentan que el directo de Vitalic fue de escándalo, pero para entonces ya había agotado el último cartucho de energía, hecho estragos tras la imparable noche del viernes, y mis papilas gustativas andaban disfrutando de su merecido premio, un pollo al curry que me sentó como el mejor de los manjares.

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