La Residencia: Una noche, mil sonidos

La Residencia es uno de esos pocos espacios donde la música es una ímpetu y no un negocio. Con esta premisa la diversidad de las bandas que tocan es amplísima. En su sexto aniversario, de superviviente en un mundo de monstruos, dio un buen ejemplo de esta virtud acogiendo a bandas distintas pero de un alto nivel.

La celebración la arrancó Negro. La propuesta de este one man band es explotar al máximo los sonidos de la guitarra. Juega con ella utilizando sus manos, seis pedales, un destornillador, una barra de hierro… da lo mismo, lo hace y muy bien. El experimento tiene un sonido propio, ambiental, calmado pero lleno de matices. Quienes quieran acercarse a Negro deben poner oídos y paciencia. La construcción de los temas se hace en repeticiones y en rupturas. El sentido del sinsentido. Así es como un solo tipo consiguió dejarnos a casi todos con la boca abierta.

Aún no recuperados del estupor anterior coge y sube a tocar Tumba Swing el one man band por excelencia de la ciudad. Monobanda, formada por él mismo y los misteriosos ectoplasmas, te menea los huesos con su blues sucio y de ritmo bailongo. Quien no haya visto a Tumba Swing no sabe el concierto divertido y salvaje que se ha perdido. El resultado de unir el espíritu del blues, la suciedad low-fi del punk y la creatividad de Don Rogelio produce esta genial monobanda.

Después de una abundante cena les llegó el turno a Antiguo Régimen. El cuarteto valenciano ya lleva un buen par de años haciéndose de notar. El sonido de la banda es ese post-punk de los ochenta. Melancólico, pesado, de ritmos casi electrónicos pero con melodías delicadas. El juego que plantea el grupo es claramente conceptual, estimular la mente del público. Intentar que el que escuche se sumerja por completo en la música que está sonando. Esto es exactamente lo que pasó en el escenario. Ejecutaron un directo perfecto, cargado de todos estos matices. A quien le guste el estilo debe agenciarse inmediatamente el LP de la banda.

Siguiendo la estela de Antiguo Régimen llegaron Ciudad Lineal. Esta banda barcelonesa también se encuentra en la onda del post-punk de los ochenta, con una apuesta más electrónica que la banda anterior. Recogen toda la esencia del estilo y lo ejecutan de manera excepcional. Tienen ese rollo Kavinsky pero más de la movida, más tristón y pesado cosa que, sinceramente, veo como una virtud.  Poco más que decir, la banda es lo que quiere ser, y lo consigue muy bien.

La siguiente banda era para mí el plato fuerte de la noche. Cró! es un delicioso cuarteto cargado de rabia, de altibajos, de despuntes, de resonancias. El post-rock del grupo va más allá, son de esos grupos que hacen totalidades. Lo han absorbido todo y, sin miedo a sacar sonidos nuevos, lo digieren y lo tocan. Cró! es una de esas maravillas que es capaz de conocerse y darse a conocer. Te enganchan desde el primer minuto con un directo de fuego y lágrimas. Pura energía sobre el escenario que a nadie deja indiferente.

La noche tocó su fin con Cementerio. Si la energía y el sudor iban aumentando según tocaban los grupos la guindilla de la noche fueron este grupo valenciano. El directo más abarrotado, más bestia y más movido. La música invitaba a ello. Hardcore pesado y cargado de enfado y resignación. Rápidos blast beats donde hincharse a codazos y medios tiempos para cabecear. Cementerio son cañeros y compactos. Tiene partes que me recuerdan a Black Tusk pero menos melódicos.  No sé, da todo lo mismo, el grupo es una pasada y ofrece un directo acojonante. La mejor manera de acabar esta celebración. Nunca perdáis la oportunidad de verlos.

Este sexto aniversario ha sido una confirmación de la consolidación de La Residencia como espacio inigualable donde, ante todo, se disfruta de la música. Por si no ha quedado claro: ahora mismo este es el templo de la música en Valencia y lo del aniversario fue una ceremonia en toda regla. ¡Tu semper a fortuna sequatur!

Foto de portada Antiguo Régimen.

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