La Habitación Roja: Nuevo reto

Nos empeñamos en valorar una banda en cuanto a los cambios o evoluciones que es capaz de realizar y asumir. A La Habitación Roja la dejamos no hace ni un año sobre el escenario de Viveros, en plena Feria de Julio, en concierto redondo, emotivo, casi diría que mágico. Una noche especial por lo que era (LHR invitó a un puñado de bandas valencianas a subirse al escenario) y, sobre todo, por lo que deparó. Una colección de canciones de tremenda fuerza, una madurez sobre las tablas y al tiempo una emocionante actitud. Por entonces La Moneda en el aire ya se estaba trabajando. Un nuevo reto para una banda en sazón, curtida, capaz de transmitir y con un público entregado a la causa.

El nuevo reto se llama La Moneda en el aire. Para su debut en directo se eligió la vieja Roxy, que casi se llenó hasta los topes. Reto sobre reto. Un nuevo sonido para revestir las nuevas canciones. Misma esencia. Un nuevo lazo lanzado desde el escenario, un repertorio arriesgado. La evidencia de que era la presentación de disco, de nuevas canciones amparadas en nuevas tecnologías y que el engranje de todo aquello no salía de una tacada. Pero de repente aparecían las guitarras, verdadera musculatura de la banda cuando más y mejor se explaya, y la rotundidad de LHR se hacia presente.

Un primer concierto de gira y de presentación de disco conlleva una gran cantidad de riesgos. Hay que hacer hueco a las novedades y, sobre todo, hacer algún descarte. En eso por momentos el recital se antojó deslavazado. Unas veces porque los tiempos muertos se alargaron, otras porque falló la maquinaria, otras porque el puzzle de canciones no encajó.

Pero la sensación global fue de que LHR se prepara para superar un nuevo reto, que echó a volar contundente con la canción que abre y da título al nuevo trabajo. Como perlas sonaron y brillaron la nuevas ‘De cine’, una canción que no lució como debiera, pero sí proyecto todo lo que va a ser y que entronca a LHR con el pop en esencia. O ‘Donde no exista el miedo’, recio eslabón del sonido propio de los de L’Eliana.

Para casi todas era la primera vez en directo, frente al público que debe dar vida a cada canción. Jorge Martí reconoció el interés y curiosidad de la banda por ver y sentir el estreno de la tremenda ‘Si tú te vas (magnífica desolación)’ en directo. Y fue sobrecogedor. De repente la canción creció dos palmos sobre el escenario y un nudo en la garganta. Fue uno de los evidentes puntos álgidos, un tema que será imprescindible de inicio, en el nudo o desenlace de cualquiera de los muchos conciertos que quedan por delante. Como también es contraproducente la cruda realidad que cuenta ‘Carlos y Esther’ y ese estribillo —“si te tiran del trabajo y también a tu mujer“– que no apetece festejar ni corear frente al escenario. Las cosas como son.

Y luego viene todo aquello. ‘Indestructibles’ es ya todo un clásico. Pura pasión en los coros de la afición. La sala Noise se erizó. ‘Van a por nosotros’ en los primeros compases del concierto y aquello de “nuestra vida no es de cuento” fue una vez más toda una declaración de intenciones. Caerían ‘Febrero’ o ‘Voy a hacerte recordar’, se cometió un feo conLargometraje, que quedó sin representación.

Solo ‘Mi habitación’ que pese al tiempo sigue siendo redonda. La rotundidad de ‘El eje del mal’. Y ‘Ayer’ fue el hitazo para ir rematando. Canción enorme. La banda: Pau RocaJose MarcoMarc Greenwood y Jordi Sapena entregados; Jorge Martí, en plan Morrissey, campando por el escenario de pura felicidad. Sin ‘Crónico’ no había más, dejar el concierto en lo alto y “tan adentro“, pero el cierre pausado con ‘A dos metros bajo tierra’ dejó claro que La Habitación Roja se ha puesto por delante un nuevo reto. Redondearlo con las nuevas canciones y las referencias y emociones que han construido todo lo que son es el gran objetivo para seguir siendo. Pasión para eso y más les sobra.

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