Kitty, Daisy & Lewis y su viaje a los ’50

Los tres hermanos Durheim pisaron la capital para presentar, en la Sala Joy Eslava, su nuevo trabajo The Third, producido por Mick Jones, guitarrista de The Clash y productor de los dos primeros discos de The Libertines.

Las entradas llevaban agotadas desde hacía varios días. La sala estaba a reventar. Tuve que valerme de empujones entre un público ansioso de escuchar rockabilly. Cuando por fin conseguí colocarme en primera línea de playa comprobé que el trío londinense tenía compañía. Kitty, Daisy and Lewis interpretaron sus temas junto con sus padres, Graeme Durham, a la guitarra rítmica e Ingrid Weiss, valiéndose del contrabajo y el bajo. Esta última además formó parte de una de las bandas pioneras del post-punk, The Raincoats. También les acompañó el trompetista Eddie Tan Tan Thornton, maestro del jazz caribeño y el ska, que en el año 1966 llegó a grabar con los Beatles el tema “Got to Get You into My Life” ¡El talento estaba sobre el escenario!

Comenzaron su directo interpretando Bitchin’ In The Kitchen, incluido en su nuevo disco que deja entrever que vuelven a apostar por el country, el Rock and Roll y el R&B. Baby Bye Bye, también de The Third, no pudo faltar. Fue elegida como avance de su nuevo álbum y su videoclip es la primera parte de una trilogía dirigida por Tom Coles, quien ha sido galardonado por otros trabajos en esta materia. Esta canción, alegre y positiva, hizo que todos arrancásemos a dar palmas y vitorear su estribillo.

El contacto con el público se hizo notar durante todo el concierto. Así Kitty, antes de arrancar a cantar Whiskey, se dirigió a la gente y manifestó entre risas su afinidad por esta bebida. También repasaron temas de sus discos anteriores, como I’m So Sorry, de Smoking In Heaven. El sonido de la trompeta de Eddie Tan Tan Thornton hizo que el público se movilizase más de lo que estaba. Fue sorprendente el entusiasmo que mostró este músico octogenario sobre el escenario.

En este momento casi estaba convencida de haber viajado en el tiempo. A medida que las canciones se iban presentando me transportaban a sonidos propios de los ‘50.

Going up the Country, de su sencillo del 2008, fue el ingrediente ideal para perder la sensibilidad en los pies. Es un tema que obliga a bailar twist y dejarse llevar por la armónica que emplean. La compenetración entre los músicos también se hizo notar. Rotaron entre ellos sus instrumentos como si de un baile se tratase.

En definitiva fue un directo de calidad. Instrumentos, voces y energía estuvieron a punto en cada momento. Me fui de la sala conociendo que el talento musical viene de familia, ya que tanto Kitty, Daisy and Lewis como sus padres demostraron que la música corre por sus venas.

Carmen Sánchez Adán // @mrscarmin 

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