KAKKMADDAFAKKA, calor noruego

El título del último disco de los KAKKMADDAFAKKA (a partir de ahora KAK) ya da una idea de que la relatividad del tiempo la aplican desde una juventud insultante, Six months is a long time. Cuando a otros los años nos pasan por encima sin darnos cuenta y hace seis meses fue anteayer.

Imaginaba, por tanto, que l@s chic@s que ya a las 19h esperaban a la puerta de Noise para luego tener primera fila en elshow iba a ser el tipo de público de la fiesta que los KAK habían preparado. Pero no, la sala, que pasadas las 22h seguía recibiendo gente en aluvión, tenía más público de 30 que de 20 (years old, quiero decir). Curioso.
Pero todo el público que llenó la sala, los más jóvenes y los ya no tanto, establecen perfecta comunión con los noruegos, incluso antes de salir a escena, ya que todos saben lo que van a ver y a lo que van. A esto se le llama buena disposición.

Los KAK, que no presentan en esta ocasión a los bailarines del coro, ya que han tenido que quedarse en su país por motivo familiar grave, según comentan, entablan enseguida sintonía con la gente y agradecen a Valencia, pronunciado perfectamente en numerosas ocasiones, ser una audiencia tan inteligente y tan sexy.

Parece ser que lo de sexy tiene motivos para comentarlo, ya que confiesan al auditorio que en la visita anterior a la ciudad, el batería mojó. Y no descarto que hoy también alguno más repita experiencia y los rubios con coletita triunfen.

Sus canciones, que van del funk al reggae, de los sonidos africanos al ska o al pop juvenil, enganchan, sostenidas rítmicamente por un batería y un percusionista, pareja muy de moda en los últimos años. Ellos consiguen contagiar el espíritu de su hit “Restless” a un público en constante movimiento, sobre todo cuando se escuchan los temas de su primer disco.

El ambiente se caldea rápidamente y la energía se transforma, como todos sabemos en Valencia, en sudor. Mister Jones, el teclista, recupera hidratación bebiendo un tubo de cerveza de un trago, que el personal celebra como cuando lo hace un amiguete.

Sin ser un grupo excelente en cuanto a ejecución, sin que ninguno de ellos sea un cantante extraordinario, los KAK son capaces de trasmitir, de establecer una conexión de banda ancha con la peña, que les profesa adoración y se divierte en la fiesta.

Tú y yo a la fiesta. Bailando, bailando, amigos, adiós, adiós, el silencio loco. Con una versión de esta se despidieron los KAK. Un grupo sin prejuicios.

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