Julio de la Rosa & Helena Goch: Fieras del amor de primavera

En una ciudad que debe de reencontrarse con sus parajes centenarios y salir de esa foto blanquecina con andamios por doquier se agradece una propuesta tan cuidada como la de Sons al Botànic. Para el que aún no la conozca en el Jardí Botànic de la Universitat de València se van a celebrar desde abril hasta septiembre (con excepción de agosto) un concierto al mes en la Plaza de los Magnolios.

Julio de la Rosa y Helena Goch fueron los encargados de dar el pistoletazo de salida al ciclo. La valencia con su primer disco “Little Tiny Blue Men” recién lanzado ejerció de madrina. Con bandana verde en el pelo y sin miedo a nada defendió a solas con su guitarra su flamante cancionero. Más allá de que la propuesta de Helena Goch nos pueda sonar conocida por esa delicada voz y las melodías folkies Helena transmite un buen rollo espectacular. No paró de reír entre canción y canción, mientas narraba sus pequeñas historias y agradecía la presencia a todos los asistentes, porque el del Botànic era su primer concierto en la terreta y ella no cabía en sí de felicidad.

Tras Helena Goch y previo breve secuestro llegó el turno de Julio de la Rosa. Otro nivel. El jerezano es a fuerza propia uno de los nombres destacados del panorama nacional. Con banda o solas Julio es capaz de crear sus melodías hiper-atmosféricas que transportan al espectador a otro lugar, otra era, en la que la música y lo cinematográfico iban de la mano. Y sobre todo con mala hostia. A diferencia de Helena Goch, Julio era la representación de la rabia en escena. Sin faltar al respeto en ningún momento ni a público ni a sí mismo, pero con un carácter que se hacía acordes gracias a sus inmensos loops que grababa con cualquiera de sus “aparartitos” de los que disponía sobre el escenario.

La unión de los dos estilos, de las dos personalidades, de la coqueta Helena Goch y el encendido Julio de la Rosa llegó con “Mid Term”, canción compuesta por ambos que interpretan en vivo siempre que tienen ocasión. Miradas que valen una entrada, suspiros interminables y sobre todo amor. Muchísimo amor el que destilan Julio y Helena.

Parece que necesitábamos de un concierto como este para que nos recordaran varias cosas: Que Valencia está muy viva y puede ofrecer algunos de los mejores conciertos jamás imaginados, que la primavera de nuestras vidas ya está aquí y que el amor nunca es el enemigo, mejor dicho, en palabras de Julio de la Rosa mientras tocaba entre el cierre (“Entresemana”) entre el propio público, “el amor no duele tanto. Duele si te lo hacen mal.”

Pues eso. Hagan buen amor, recuperen el tiempo perdido y practiquen buena música.

Fotos: Fran Calabuig.
Crónica: Sergio F. Fernández.

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