Julie Doiron, la sencillez del buen gusto

Rozando ya el final de la temporada de conciertos en la ciudad que da paso al verano y a los clónicos y multitudinarios festivales de verano de la costa levantina, la joven promotora Come & Play apostaba por traer a Julie Doiron a la Sala Matisse. Precediendo al día de la música, nos encontrábamos con una cita imprescindible para los amantes de la sencillez hecha con buen gusto.

Abrían la noche unos Emma Get Wild que tras presentar su último disco el pasado mes de marzo en formato eléctrico, ahora caminan en formato dúo para volver a la esencia de su raíz más folk.

Isabel Castro y Salva Fito salieron armados con la voz y una guitarra para ofrecer un repaso de su último disco junto a algunos de sus otros temas que forman parte de su ya extenso cancionero. Sonó casi íntegro su “Once I was a Tiger” pero lo hizo despojado de toda la instrumentación que lo rodea. Una vuelta a los orígenes, al formato dúo que hace ya más de diez años decidió juntar fuerzas para ofrecer las más exquisitas melodías de folk que conoce esta ciudad.

Mientras poco a poco llegaba el medio centenar de asistentes que disfrutarían de esta doble ración de sencillez hecha buen gusto, los valencianos calentaban con su repertorio para lo que sería uno de los conciertos más difíciles de olvidar: el de la canadiense Julie Doiron.

Junto a la ex-Eric’s Trip, subió al escenario su marido y padre de su hija pequeña, Chritopher McLaughlin encargado de acompañar a Julie con su guitarra, coros y atmósferas sonoras. Desde 1996 ha editado ya un total de diez discos en solitario tras su andadura por el grupo Eric’s Trip, y ello da para un repertorio repleto de joyas, temas desconocidos y “grandes éxitos” como su Life of Dreams después de que Apple la escogiese como banda sonora para el anuncio de iPhone 5s. Pero Julie Doiron no es carne de publicidad y eso es lo que demostró sobre el escenario de la sala Matisse. Cada canción era una historia y una experiencia personal que disparaba a los atentos asistentes. Porque las letras de sus canciones no son un simple adorno en su propuesta lo-fi. Las letras de sus canciones son un canto a la vida tal cual la conocemos.

Atónita ante el despliegue de repertorio y la increíble capacidad de transmitir dentro de la sencillez de las canciones, por afinidad en el sonido pensaba que Julie Doiron podría haber firmado perfectamente la banda sonora de la película Juno, pero quizás si la hubiese firmado la canadiense no la tendríamos a dos metros de distancia en nuestra propia ciudad. Quizás tendríamos que conformarnos con verla en uno de esos escenarios de los incansables festivales de nuestra costa levantina.

Fotos: Ana Hospitaler
Cónica: Nerea Serrano

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