The Jayhawks: 30 años surcando los escenarios

Treinta años: más de media vida para los componentes de The Jayhawks que llevan prodigándose por los escenarios de todo el mundo y que aterrizaban en Valencia en la recta final de su gira española. El Loco Club repetía la labor de acogerlos (ya pasaron por esta sala en su breve parada por España en julio del año pasado) y el grupo madrileño Laredo se encargaba de calentar una noche que prometía un homenaje a los tres discos de The Jayhawks recientemente reeditados (Sound of Lies, Smile y Rainy Day Music) y, por supuesto, un homenaje a este trigésimo aniversario.

Respetando los horarios fijados por la organización, Laredo arrancó con, desgraciadamente, un público muy reducido. Alt-country cantado en español y muy bien ejecutado por sus cinco miembros que curiosamente comparten la misma instrumentación que el grupo al que teloneaban anoche (dos guitarras, bajo, teclado, batería y las estupendas armonías vocales por más de la mitad de sus miembros). En apenas media hora caldearon el ambiente y dejaron buen sabor de boca a la gente que poco a poco iba llenando la sala.

I’m Gonna Make You Love Me fue la canción que arrancó el setlist de The Jayhawks y no podría haber sido más adecuado. Está claro que son uno de esos grupos que hacen que les quieras. Volver a llenar la misma sala sin haber transcurrido ni un año es toda una declaración de intenciones de un público fiel a un grupo que no defrauda. Su directo impecable, su fuerza y las grandes canciones que forman parte de su repertorio son una apuesta segura para unos seguidores que no fallan.

Tras unos ajustes de sonido en las primeras canciones y con el final de Stumbling Through the Dark, empezaron a funcionar bien engrasados y con la energía de quien está empezando pero con el saber hacer de quien lleva en esto treinta años. Se coreaba “I’m gonna be a Big Star” junto a las armonías impecables de Gary Louris, Karen Grotberg y Tim O’Reagan en una seudo-irónico y cómico presagio del gran estrellato que sí que podrían haber alcanzado. Pero la fama parece no ir demasiado con el quinteto de Minneapolis; lo que sí que va con ellos es ofrecer un setlist de veinte hits y hacer que todo el mundo salga de allí un poquito más contento. En definitiva, ser unos devotos de su oficio y transmitir esa pasión. Entre el repaso a sus tres discos reeditados con canciones como Save it for a Rainy DayTampa to TulsaSomewhere in Ohio o Trouble dejaron lugar también para otros grandes éxitos del grupo como Blue I’d Run Away ambas del disco Tomorrow the Green Grass. Con el éxtasis de los asistentes que respondían a todos los estribillos de los americanos hasta el final se marcaron una intensa despedida con un bis de tres canciones; la apacible All the Right Reasons, la pegadiza Bad Times y el final enérgico con Tailspin.

Con el trabajo bien hecho y los fieles satisfechos cerraron la noche posando amigablemente con todo aquel que quería hacerse una foto. No serán carne de grandes estadios ni cabezas de cartel de grandes festivales pero desde luego sí que son mi gran estrella que se ilumina cada vez que pasa.

Fotógrafo: Iñaki Serpico. 

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