Imperial State Electric: Apuesta ganadora

Casi exactamente un año después de su primera visita a la ciudad y después de que las jovencísimas Lizzies calentarán el ambiente con su enérgico heavy metal de regusto ochentero, Nicke Royale y sus Imperial State Electric, volvían a subirse al escenario para, después de un escueto “Hola Valencia”, poner en marcha un estupendo espectáculo de rock & roll.

Cinco años y cuatro álbumes de estudio después, Imperal State Electric, son por derecho propio algo más que el nuevo proyecto del antiguo líder de los hoy separados The Hellacopters. Más bien se trata de una de las bandas de hard rock más activas e interesantes del panorama actual, sin duda poseedora de un directo estudiado al milímetro para volar la cabeza de cualquiera que sea capaz de prestarles atención un solo instante sobre el escenario.

Let Me Throw My Life Away”, primer corte del recién estrenado “Honk Machine” (Psychout Records, 2015), rompía el hielo ante una sala que se fue llenando progresivamente hasta completar tres cuartas partes de su aforo. Con su sempiterno sombrero, su chaleco y sus pantalones de campana, Nicke Royale volvió a oficiar como maestro de ceremonia. Bastó un primer bloque completado con la contundencia eléctrica de  “Deja Vu” y la aceleración de “Guard Down” para meterse al público en el bolsillo y volver demostrarnos de cerca que en el Rock & Roll, la emoción y la energía son las variables más determinantes.

De menos a más, cada tema iba conectando progresivamente a banda y público. Cortes del último álbum, algo más cercano al power pop que los tres anteriores, se alternaban de forma coherente con trallazos como ”More Than Enough For Your Love” o  “Narrow Line”, la cual atacaron justo después de “Anywhere Loud” uno de los temas de mayor profundidad y más acertados en el último álbum.

El particular imperio eléctrico de Royale se hizo definitivamente con la sala cuando el neozelandés Dolf de Borst, ex miembro de The Datsuns, se liberó del bajo para cantar “Reptile Brain” en pleno ataque de ansiedad punk. Justo en ese momento, la cosa estaba hecha. Resultaba imposible encontrar entre la audiencia a alguien que no estuviera disfrutando con  lo que sucedía sobre el escenario.

Tras un primer bloque trepidante de cerca de una hora duración y que sirvió de repaso a su discografía desde “Lee Anne” hasta “All Over My Head”, el grupo se retiró del escenario. Minutos después, Tomas Eriksson el  batería de la banda, tomaba el micro principal para preguntarnos si teníamos ganas de más y de paso hacer rugir a una 16 Toneladas en la que se presagiaba un bis épico marca de la casa.

Sosteniendo su guitarra como si se tratase de un arma, Royale provocó al público hasta tenerlo justo donde quería para arrancar un bis en el que sonaron desde un genial versión de “Take Me” de Kiss hasta una “This Is Rock & Roll” de The Kids completamente en llamas. “Throwing Stones”, puso al guitarrista, Tobias Egge y al propio Royale a pelear en una batalla de solos impagable hasta que finalmente y tras casi dos horas de concierto, Imperal State Electric bajaron definitivamente del escenario  su particular apuesta ganadora por el Rock & Roll analógico y directo.

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