Holy Paul se alza con el séptimo Vinilo Valencia

El domingo amaneció nublado, mucho más de lo que imaginábamos para lo que había sido el día previo. A primera hora de la mañana mientras los músicos esperaban a la prueba de sonido en La Rambleta el aire pasaba por ser casi gélido, de lo más tieso que nuestra epidermis ha probado en los últimos meses. Esta concatenación de elementos no hizo más que acompañar y hacer más épica una mañana que por derecho propio ya ha pasado a la historia del Vinilo Valencia y de la música en salas en la ciudad del Turia de los últimos años.

En primer lugar porque el público respondió ¡Y de qué forma! Antes incluso de que se abrieran puertas el respetable ya esperaba en el hall de La Rambleta. Mayores, aún más mayores y sobre todo niños… Muchísimos niños a los que el frio les daba igual y que pronto empezaron a jugar por la Terraza Rambleta aprovechando los pocos resquicios que el astro Rey iba ofreciendo.

Los primeros que subieron a las tablas fueron La Bière Ganchosa. Mientras demostraban que son por derecho propio una de las grandes sorpresas de las temporadas con su pop sensual y pegadizo de otro tiempo amigos y conocidos se reencontraban a los pies del escenario del Movistar Vinilo Valencia.

Tras ellos Holy Paul con su rock demoledor. Da igual que ahora aparezcan en formato trio, lo suyo palpita desde lo más profundo, como si se tratara de una pulsión que solo puede manifestarse mediante la música. Ellos no son de Liverpool, ni de New Jersey, ni de Sheffield, pero conocen el oficio como los maestros fundadores.

Y por fin con el sol resplandeciente en todo su esplendor y las chaquetas en la mano llegaron Testarosa. Con ellos no hay tregua, porque disfrutan y te hacen disfrutar a lo grande de su pop-rock noventero. La distorsión como modo de vida y un espíritu teenager arrollador son las características de éxito asegurado para este cuarteto que viene desde Xàtiva pero que promete llegar muy lejos.

Juan, Rubén, Xus, Javier, Sergio, Héctor, Luis, Garzón, Álvaro, Gerard y Alex serían once nombres sin significado si no fuera porque el domingo cada uno de ellos ofreció un ejercicio de estilo y forma en el que imperaba una personalidad propia en cada una de las tres bandas.

Por ello es que podría haber ganado cualquiera de las tres bandas el galardón que alzó Holy Paul, ya que solo un puñado de votos separó a los tres conjuntos, pero por encima de todo volvió a ganar la música.

Gana una vez más la cultura, que poco a poco vuelve a recuperar su lugar elemental en la sociedad gracias al trabajo de colectivos como Vinilo Valencia. Y, sobre todo, ganan las nuevas generaciones, no solo las de los nuevos músicos que ocuparan la escena en unos meses, sino aquellas criaturas para las que acudir a un concierto ya es uno más de sus planes de domingo.

¡Bendita música y bendito el futuro que nos espera!

Fotos: Fran Calabuig

Crónica: Sergio F. Fernández

#Viniloforever

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