Guadalupe Plata: Blues para una nueva era

Los más ortodoxos del género pasaron por alto una cita importante para comprobar que el blues permanece vivo. Tan injustamente maltratado por caer en patrones sonoros estándares muchas veces da la sensación que el género ha llegado a un callejón si salida. Craso error, el pasado sábado en Wah Wah se demostró que sigue tan vivo como cualquier otro estilo si ataca desde otras perspectivas.

Con el cartel de agotadas las localidades se subió al escenario Tumba Swing, o lo que es lo mismo Don Rogelio(TracahombresEl Aullido Atómico). Ataviado con su guitarra, y marcando el ritmo con el bombo en un set de percusión que el mismo tocaba, se sumergió en una espiral de sonidos añejos tratados con la óptica del que los conoce y le da una vuelta de tuerca para llevarlos al extremo, pero manteniendo el alma, la espontaneidad y la visceralidad árida y descarnada, algo así como si nos hubieran estado engañando todo este tiempo y en realidad Hasil Adkins fuera de Mislata (Valencia).

Por su parte, los de Úbeda (Jaén) venían a presentar su nuevo trabajo (Guadalupe Plata) editado este mismo año, y su propuesta no era menos impactante: blues cavernoso, vintage y ácido, aderezado por pasajes del rock´n´ roll más tóxico, intenso y con grandes dosis de ruidismo. Rompiendo las reglas del blues, actualizándolo, deformándolo, pero con los clásicos en la cabeza, el trío fue metiéndose al público en el bolsillo, hipnotizándolo por la vorágine de los desarrollos instrumentales mientras Pedro de Dios (Guitarra y voz) escupía lamentos desde su micrófono. Y algo importante, conscientes de donde son, de donde vienen. Les pilla más cerca el río Genil que el Delta del Misisipi.

Cuando los prejuicios y los complejos se quedan a un lado recuperamos de nuevo la fe.

 

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