French Films y Gatomidi: Juntos en la sala Wah Wah

El jueves por la noche la sala Wah Wah se iba a llenar de música. Aquellos que conocíamos tal circunstancia acudimos al local en busca y captura de temas de Gatomidi, French Films y de un poco de cerveza fría para mediar tregua con el calor de Valencia.

La sala tardó un poco en llenarse. Los primeros en entrar al local lo hacían tímidamente al comprobar que nadie había invadido el escenario, todavía. Tres golpes a la batería fueron suficientes para anunciar al público que los valencianos Gatomidi tenían ganas de dar guerra a base de pop-rock. Y vaya si la dieron. Fueron desmigajando su último disco “Enclosed Spaces” a la par que caldearon el ambiente a pesar de estar encendido el aire acondicionado. Temas como “Joy” o “I believe” provocaron que eléctrica, bajo y guitarra fuesen encontrándose para acabar estallando sin necesitar pólvora.

Entendí que la carta de presentación no estaba nada mal ya que la mayoría de espectadores asentíamos con la cabeza para marcar el ritmo a Gatomidi de forma inconsciente. A medida que los temas iban avanzando Nolasco Contreras, encargado de dar juego a sus cuerdas vocales y a las de su guitarra, conectaba con el público al insistir a éste que se debía notar que “estaban tocando en casa”. La cantante y bajista, Jimena Quejigo, tampoco se quedó corta. Los rizos de su pelo iban de izquierda a derecha, de frente y detrás para acompasar a las notas musicales que su bajo creaba. Intermitentemente entonaba agudos, a veces acompañada con la clara voz de Contreras, otras no, pero tanto de una forma como de otra aportó carácter a la puesta en escena. Mientras, el batería Julián Dolado, la nueva incorporación del grupo, dio juego a sus baquetas al poner los puntos sobre las íes y los golpes sobre los guitarrazos, para resolver los temas con fuerza.

Fue una sorpresa cuando Nolasco y Jimena dieron homenaje a Lou Reed al interpretar  “I’m waiting for the man”, tildado con estilo propio. En general, presentaron un directo enérgico con temas un tanto oscuros que invitan a plantarse frente a ellos y tocar la guitarra eléctrica invisible, como así hicieron algunos de los asistentes.

Y de repente, silencio. Gatomidi abandonó el escenario muy agradecidos y una breve pausa dejó que poco a poco la escena cambiase. Fue cuando el local empezó a recibir a más público. Muchos de los nuevos asistentes aparecieron con gafas de pasta, que anunciaban problemas modernos de visión, y barba. En cuanto vi que el escenario estaba apunto de caramelo me recoloqué como pude entre el gentío, que si un codazo por allí y un pequeño empujón por allá, y esperé. El encendido de los focos del escenario sirvió como aviso a los finlandeses French Films para que subiesen a tocar.

Pero qué barbaridad. ¿Qué estos tíos son de Finlandia? Cuesta creer algo así cuando tratan canciones que enmarcan escenas de playa, sol y amigos. Sólo faltaba una ola en el escenario para terminar de refrescar el ambiente. Lástima que la Malvarrosa quedase un poco lejos. El simpático guitarrista y voz, Johannes Leppänen, anunció el comienzo del concierto con un claro y cristalino “¡Hola!”. Las guitarras comenzaron a sonar y ya no había vuelta de hoja. Los cinco miembros del grupo no pararon quietos. Agitaron su corte de pelo beatlemaníaco al unísono, sonrieron al comprobar cómo el público levantó las cejas con tanto “buenrollismo” y demostraron que a pesar de su corta edad sí sabían lo que hacían. El guitarrista Max Salonen, aún siendo la última incorporación de la banda, parecía que aquello lo llevase haciendo desde que llegó al mundo. Santtu Vainio hacía malabares para dominar a la par teclado y pandereta mientras el bajista, Tuomas Asanti, y el batería, Antti Inkilänen, completaban la escena disfrutando de sus instrumentos como si de juguetes se tratasen.

Y así mantuvieron el nivel desde la casilla de salida hasta la del final. Salpicaron al público con “All time you got”, “Where we come from” y “Rindin’On”, entre otros de sus nuevos temas. También tocaron algunas piezas de su anterior trabajo “Imaginary Future” como “Pretty in decadence”. Tienen algo de The Drums, quizá una pizca de The Vaccines también. Pero dicen que las comparaciones son odiosas y French Films nada tienen que envidiar tras la demostración de ayer. Tienen un “algo” que hace que viajes a melodías ochenteras en pleno siglo XXI por medio de su new wave, indie-pop y post-punk.

El concierto se me pasó volando y con la última canción nos hicieron volar, valga la redundancia. Esto es así porque de repente todo el mundo comenzó a saltar y es que French Films y Gatomidi ocuparon juntos el escenario. Dieron homenaje de nuevo a Lou Reed al interpretar “I’m waiting for the man”.

Todo el público se vino arriba, incluso algunos subieron al escenario invitados por Nolasco, de Gatomidi. Finalmente el concierto terminó. Un último toque a la guitarra puso punto y final. Sólo quedó un silencio ensordecedor, como el que deja un globo al explotar mientras lo sujetas con los dientes. Yo salí de la sala con mi bolso y una melodía de French Films que se había instalado en mi cerebro y me acompañó hasta llegar a casa e incluso hasta momentos antes de dormir.

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