Fanfarlo, canciones como luminarias

Un poco de optimismo con los tiempos que corren nunca viene mal y creo que es un buen término para definir la música que practica este quinteto londinense. Optimismo contagioso hasta tal punto que una abarrotada sala Mirror no paró de corear sus canciones y aplaudía a rabiar a la primera de cambio. Es curioso como un grupo apenas conocido por esto lares fue capaz de atraer a tanta gente, sobre todo cuando grandes bandas han naufragado en nuestras salas. Pero ya os adelanto que el que no era fan del grupo ya se convirtió tras la velada de ayer.

Una sala llena de caras sonrientes es la que tuvimos la noche de ayer en Mirror, un público tan entregado que las sonrisas de complicidad en el grupo también eran frecuentes, estaban encantados de tocar en nuestra ciudad y por supuesto nosotros estábamos encantados de verlos. Su propuesta que a ratos recuerda a Arcade Fire, a ratos se acerca Beirut y a ratos suena parecida a toda la tanda de grupos buenrollistas que salieron hace unos años (léase Los Campesinos! o los suecos Shout Out Louds) una propuesta que también sabemos goza de buena aceptación del público español.
De esta manera Fanfarlo nos deleitaron reproduciendo uno a uno los temas de su recién estrenado Rooms Filled whit Light (WEA, 2012), sin olvidarse claro está de su flamante debut Reservoir (WEA, 2009). Canciones que en directo ganan un plus de músculo y suenan más luminosas si aún cabe. Temas como “Deconstruction”, “Tightrope” o “Lenslife” iluminan la sala por si solas y son capaces de entusiasmar hasta a los más escépticos.

Es una delicia ver como todos los miembros del grupo se defienden con la multitud de instrumentos que tienen sobre el escenario y de esta manera cogen ahora un saxo, ahora una guitarra, ahora el violín, sólo les faltaba la zambomba y hubiera sido la catarsis. Y es que su indie orquestal bebe de un barroquismo que sin ser empalagoso da como resultado canciones redondas y rebosantes de paisajes sonoros. La riqueza de su repertorio y su excelente savoir faire nos hicieron disfrutar de una velada envidiable, que incluso nos hacía olvidar que en esos momentos se jugaba una final de Copa del Rey, evento que el grupo no desaprovechó para bromear: ”¿Alguien sabe cómo va el marcador?”, para luego despedirse con un sentido: “Muchas gracias Valencia, sois una audiencia genial”, que sonaba más que sincero.

Con el público en el bolsillo salieron a rematar la faena con el esperado bis “The Walls are coming Down” y dejaron una sala radiante que pedía, con aplausos atronadores, un segundo bis. Al final tal bis no se produjo pero ya os puedo asegurar desde aquí que los espectadores salimos más que pagados por el pedazo concierto que habíamos presenciado, cosas así no se ven todos días.

 

Por Juan Carlos Pinto

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