Entregados al ritmo de Napoleón Solo

En comparación con las grandes noches en que la Wah Wah se pone a reventar, el sábado cuando llegamos allí, bien pasada la hora de la apertura de puertas, pero tomando la medida de no perdernos ni una de las canciones de los teloneros, nos extrañó que hubiese poca gente.

Valientes, a pesar de la desolada escena, los Emmerson se lanzaron al escenario, con la misma energía del que se pone delante de cientos de personas.

Presentándose, comenzaron a guitarrear. Interpretaron todas las canciones de su álbum debut “Estabilidad Dimensional”, de menos a más, dejando para el final mis cuatro favoritas: “El hombre de hojalata”, “Dilo otra vez”, “Mientes” y “En esta noche”. No hay qué perderles de vista, porque suenan muy bien y además nos avisaron de que lo nuevo está en marcha. Lo esperamos con ganas.

Con Napoleón Solo, me quito el sombrero. Nunca había tenido el placer de verles en una sala, siempre les había visto en festivales, y todos sabemos, que no es para nada lo mismo… ¡Ni de lejos!

Al principio hicieron un batiburrillo de canciones, en pequeños fragmentos, pero del tirón. Una gran carta de presentación de lo que son y de lo que traían a cuestas de sus pasados trabajos. Poco a poco fueron abriendo paso a las canciones de su último disco “Máximo Ruiz Ferrer”, un disco que gusta y que les está dando vida.

Con los de Granada, entró más gente, pero los que se hicieron de notar (o mejor dicho “las”), fueron las primeras filas, que estaban por allí desde el principio de la noche. Todo un ejercito de fans, capaz de librar batallas con sus movimientos de cadera. Es lo que tenemos las groupies… El vocalista, Alonso Díaz, no paró de hacer comentarios, o pequeñas intros, divirtiéndonos con su carisma innato.

Para el final, se dejaron la artillería pesada, los temazos del grupo como “Tiene Que acabar”, “Perdiendo el tiempo” y “Lolaila Carmona” que aún me sigue resonando en la cabeza.

Fotos: Iván Navarro.
Crónica: Nura Dahoui.

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