Él Mató A Un Policía Motorizado, benditos antihéroes

Un sonido, una actitud, un puñado de canciones bien directas. Varias teclas perfectamente tocadas, un nombre que se alarga y sorprende: Él Mató A Un Policía Motorizado; el exotismo de ser argentinos y el boca a boca necesario. Y ahí está: una gira bien armada, en las plazas importantes y un público que está en fase de ampliación ante un envidiable repertorio que gana en emotiva musculatura cuando se vierte en un directo de apretadas distancias como el de Wah Wah.

Se podría decir que ahora mismo, cantando en castellano, Él Mató… son el más rutilante buque de lo indi. Lo son y al mismo tiempo son los antihéroes de indi. Tal vez es porque vengan de la Argentina y por suerte no carguen con todos los tics que se reparte el género a este lado del Atlántico y que tan acostumbrados estamos a sufrir. Empezando por Santi ‘Motorizado’, esa voz cantante que por hechuras rompe tópicos y por natural actitud renueva las manidas costumbres del ‘shoegazing’. Él Mató… es bastante más que el grupo que apadrinó Jota de Los Planetas, pero que en València empezaron a ser introducidos por unos Radar que un día sorprendieron versioneando una canción que no era una más: ‘Mi próximo movimiento’. Pasaron hace un tres años por el Primavera Sound y los miembros de esta redacción compartieron codo con codo el mítico concierto de unos Pavement recién reunidos. Toda una experiencia.

En ese tiempo Él Mató… ha aprovechado cada movimiento y su momento ha llegado con ‘La dinastía scorpio’. El momento de dar el paso fundamental. Wah Wah era parada obligada, porque en València fue donde primero empezaron a germinar. Radar tenía que telonearlos sí o sí. Muy enérgico su concierto, a gran volúmen, como para dejar la sala a punto de caramelo. Al frente de Radar un Jorge Álverez que estuvo siempre al quite de los argentinos.

Él Mató A Un Policia Motorizado no se dieron coba y aplastaron cualquier concepto de lo indi desde su naturalidad y una formación de cuerdas, batería y un teclado que aporta ese toque de distición. Frases cortas, ideas machacadas y esa sensación hipnótica de un grupo que se va más allá y se emparenta directamente con la Velvet. El inicio del concierto, como arranca su último álbum, el de su entrada definitiva en España de la mano de Limbo Starr. Dejó el inmenso ‘Mujeres bellas y fuertes’.

Porque esa es otra, EMAUPM tienen esa facilidad para hacer de una canción un himno pop. De la Velvet a Los Planetas, claro, pero sacando partido incluso a las guitarras más emotivas del maestro Calamaro, porque en algo se debe apreciar de donde vienen.

El concierto fue esa demostración de naturalidad, tan lejos del arquetipo, como auténticos antihéroes del indi. Otra onda, pero una total sinceridad en la que las cuerdas se fueron partiendo como girones de piel, las heridas del rock sin contemplaciones, sin guiños a la galería. Para eso, los himnos hiptonizantes y erizantes, sonando puros y a los que el público se entregó: ‘Más o menos bien’, ‘Yoni B’ o la majestuosa ‘Nuevos discos’, que como dice la canción «nuevos discos, nuevas drogas» te machaca, te contagia, te impregna y te atrapa.

Las cuerdas fueron saltando, Jorge ‘Radar’ al quite prestando sus instrumentos. No hubo ni medio parón. Cayeron las dos guitarras y el bajo de los motorizados, y no hubo segundo en blanco. Algo más de una hora de concierto. El reventón planetario con ‘Chica rutera’. ‘Mi próximo movimiento’ con los coros de Jorge, el cierre con ‘El fuego que hemos construido’ y el bis que afrontaron pese a haber soltado ya todo su arsenal. Que una gira así la merecían lo corroborán con conciertos como el de Wah Wah.

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