Dry The River y Nunatak, la épica y la lírica

La gira de <strong>Dry The River y Nunatak</strong> pasó por Valencia en sus últimos días a falta de la última parada en Barcelona, como parte del Budweiser Live Circuit. Una semana intensa como nos recordaron los componentes de Nunatak, el grupo de Cartagena que acompañaba a los británicos como teloneros, que nos asombraron por su sonido contundente y épico a la vez en la sala Wah Wah. Con un primer disco publicado, “<strong>Nunatak y las luces del bosque</strong>”, el quinteto murciano se acompañó en el directo además de la formación habitual (guitarra, bajo y batería) por una violinista y un teclista, que juntos formaban un grupo ensamblado a la perfección. La potencia del batería quedaba patente ya que no se andaba con florituras a la hora de golpear los parches, y las intensas melodías en ocasiones recordaban a Arcade Fire.

Comenzaron con “La cuarta dimensión”  y poco a poco fueron desgranando las canciones de su debut, pero lo que más nos impactó fue la interpretación de “Luz en su voz”, un tema luminoso que provoca una alegre euforia capaz de erizarte el vello, con un momento de percusión en que el guitarrista abandona su instrumento para golpear también la batería. Prueba de su buen hacer es que actuarán en el Festival SOS 4.8, un premio merecido.

Para la actuación de <strong>Dry The River</strong> la sala ya había congregado a un buen número de seguidores, en especial del sector femenino que copaba las primeras filas. El lirismo de las canciones folk de Dry The River se asemeja al de unos primeros Coldplay, o las melodías más suaves de unos U2. Quizá pequen de cierta semejanza entre sí los temas de Dry The River, aunque en directo les salva la actitud enérgica con las que se interpretan.

Con su nuevo y más reciente disco “Alarms In The Heart”, el quinteto comenzó el concierto con el tema del mismo título, para continuar con “New Ceremony” de su debut “Shallow Bed”, en el que la épica se desató con esos coros infecciosos que pueblan su estribillo, que poseen una capacidad extrema para emocionarte.Uno de los puntos fuertes de la banda es su guitarrista, que acomete los temas con enorme intensidad, hasta tres guitarras diferentes empleó durante el concierto.

Como decíamos antes, lirismo pero de marcado carácter emotivo, como escuchamos en “Gethsemane”, otro de los temas que brillan con luz propia. La función del vocalista es fundamental, con su imagen casi bíblica con los pies descalzos, sus gestos teatrales y los silencios de la banda en la que permanecen inmóviles para volver a retomar el hilo de la canción como en “Rollerskate”. Pequeños golpes de efecto que aumentan la sensación de intensidad <em>in crescendo</em>, alternando con canciones tristes como presentó el vocalista la canción “Vessel”, uno de los momentos íntimos de la noche.

<strong>Cuando llegó la hora de la esperada “No Rest” el público ya estaba rendido a la banda, interpretándola para cerrar su actuación</strong>. Ante la aclamación popular, ofrecieron un par de temas en el bis, “Shaker Hymns” cantando entre el público con la guitarra acústica y el silencio más absoluto y subiendo al escenario para terminar con “Weights &amp; Measures” y su estribillo que la hicieron aún más impresionante. Buena forma de finalizar el concierto, que dejó un muy buen recuerdo.

Carlos Ciurana

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