Dominique A: La naturalidad del maestro

Dominique A tiene título de maestro. Méritos de sobra arrastra. El primero, más allá de la obra acumulada, que ya es excusa más que suficiente, es el convertir cada una de sus citas en directo en infalible cúmulo de placenteras sensaciones, transmisión de emociones, golpes de domada rebeldía o luminoso pop. La profesionalidad, la ligazón perfecta de aquello y, además, salirle con tremenda simpatía y naturalidad, vienen a corroborarlo. Un maestro con toda la sobriedad y grandeza del término.

La sala Noise -antes Mirror, siempre y eterna Roxy para el rock y no para intereses comerciales de ocio nocturno poco exigente- rozó el lleno para ver a unDominique A en constante crecimiento. El imborrable recuerdo de su anterior paso por Valencia, lejano ya, cuando presentabaL’Horizon (2006) era el referente.

Crudo e intenso el aluvión de inicio, quebró por la vía de sus “pop-song” -así las llamó él mismo- y así manejó el recital sin huecos ni tiempos muertos ni canciones para la basura. Hacia arriba, creando atmósferas que casi se palpaban o se estrellaban en caricia contra tu rostro: lúcido argumento. Muy directo, de verdad, es decir: creíble; sintiéndolo y haciéndolo sentir a un público totalmente prendido a lo que le ofrecía la escena. Jeff, el bajista, lo transmitía así también. Bajista de caricias, flotaba o golpeaba al vacío según cada canción.

De la pop-star a codearse con la furia del mismísimo Nick CaveDominique A se adapta y muestra esos brillos, también al dolor, a través de melodías que repican y te raptan. Magistral claroscuro, tremenda la naturalidad. Confianza plena en un banda que pellizcaba los sentidos y te agitaba con Thomas a la guitarra o David al piano. Completaba el quinteto Sébastien a la bateria. Y es que hasta el golpe brusco y violento con la misma palma de la mano contra las cuerdas era necesario, preciso y bello.

Salpicado por las canciones del último trabajo, Vers les lueurs (2012), el concierto alcanzó altas cotas con canciones como ‘Manset’, que vino a confirmar la tremenda sinceridad de aquello. Otras más recientes lucieron preciosas, con olor a clásico de la chanson, como es el caso de ‘Rendez nous la lumiere’ o, con aires más pop, ‘Vers le bleu’.

Del claro al oscuro, comunicando los vaivenes: Ahora viene larga, y te soplaba la intensa ‘Le convoi’ para arrancar un primer bis tras haber cerrado con ‘L’horizon’, otra de esas que no deja a nadie indiferente. Y como todo sucedió con un Dominique A y su banda como en el patio de su casa, tiraron de improvisación para rescatar una de sus últimas cumbres en forma de canción, ‘Dans un camion’, pero que no iba en el repertorio. Otro punto, que, sin la instrumentación necesaria, sumó a un concierto que acabó al segundo bis en plan fiesta aflamencada con ‘Twenty Two Bar’ por la entrega recíproca demostrada.

Dominique A, en fin, lució maestría de modo natural y cercano. Tanta que Jeff el bajista fue quien cantó las últimas líneas del concierto y se acordó de unos Pleasant Dreamsque le habían teloneado. Y eso no suele ser cosa común en el firmamento de ninguna especialidad. Pleasant Dreams enseñaron canciones de su último Hacia los bosques del sur (2012) con ese toque, sensibilidad melódica y gusto pop del que son ahora, sin duda, principales defensores en el indi de acá.

También te podría gustar...