Deleste: Hacía falta algo así

Todo el mundo llevaba hablando de él mucho tiempo, desde que se anunciaron sus cabezas de cartel y se dio a conocer el emplazamiento donde iba a desarrollarse, pero lo que nadie sabía es que el Deleste iba a ser con toda probabilidad el evento del año.

A las once de la mañana abriría Mear en la Nieve, con un público que empezaba a llenar el hall del Espai Rambleta. Los conciertos matutinos estaba previsto que se realizaran al aire libre, en la terraza, pero la lluvia obligó a desplazarlos a cubierto, en el escenario LoungeModelo de Respuesta Polar, en un formato semi acústico, ofrecieron un concierto muy especial, pese a que la afluencia de público, chiquillería incluída, empezaba a ser más que notable y, con ello, una gran algarabía se fraguaba en el ambiente; pese a ello, dieron una excelente actuaciçon, y dieron paso aSoledad Vélez, que en esta ocasión actuó complemente en solitario. Con Soledad el trasiego de niños y el follón de los asistentes se hizo más presente, pero puedo más la fuerza y la gran presencia en el escenario a los que la artista chilena nos tiene acostumbrados. Para finalizar los conciertos de la mañana, Tórtel sería el encargado de hacer honor al nombre de su disco y, con la banda al completo y gran entusiasmo, dieron también un excelente concierto, con el recinto repleto de gente y con un público entregado.

Después del descanso para comer, a las cinco de la tarde comenzarían los conciertos en el auditorio, para la ocasión llamado escenario Budweisser, y serían Castlevanians los encargados de abrir fuego. La banda valenciana, aún en etapa maquetera, dio un concierto espectacular, plagado de matices pero sin perder la contundencia rock, demostrando que, sin duda, tienen ante sí un futuro prometedor.

Después serían Cuchillo lo que tendrían el relevo, y, de nuevo, otro conciertazo, con una mezcla entre slowcore y folk, interpretando temas de sus dos discos editados.

Templeton vendrían después con su Indie pop más clásico, y con algún que otro problema de sonido defendieron también sus dos discos en el mercado, con gran pasión sobre las tablas aunque se echó de menos algo más de energía.

Cambio de ubicación, y en el escenario Jagërmeister Beach Beach lo dieron todo y más en su actuación, aunque el público andaba algo despistado y las barras empezaban a acaparar la atención de gran parte del personal.

De nuevo en el escenario BudweisserJosh T. Pearson, en solitario, no dejó una butaca libre, pero en el transcurso de su concierto, en el que casi pasó más tiempo haciendo chistes jocosos y machistas que tocando, la gente iba saliendo de la sala hasta el punto que dio la sensación de que resultaba poco interesante.

Pero cuando llegaron McEnroe, el auditorio, que se había enfriado un poco con el concierto anterior, pasó de cero a cien en diez segundos, y con la primera canción ya sabíamos que estábamos ante el que iba a ser el concierto de la noche, una actuación soberbia difícil de olvidar. Los de Getxo ofrecieron un directo espectacular, lleno de fuerza, que puso los pelos de punta y que levantó al respetable de sus asientos en unos aplausos que no cesaron ni siquiera cuando terminó su actuación, pidiendo un bis.

Pero Nudozurdo ya estaban esperando abajo, de nuevo el cambio de escenario y de nuevo otro concierto increíble. El trío madrileño se empleó a fondo y los asistentes respondieron de igual modo, especialmente cuando llegó “El hijo de Dios”, en el que el escenario se convirtió en un karaoke humano.

Por fin tocaba el turno de Fanfarlo, que hicieron una actuación grande aunque quizá las expectativas eran demasiado altas y por eso el público se mostró un poco frío en algunos momentos. A pesar de ello fue una actuación excelente, que dejó paso a Jupiter Lion como última actuación de la noche, y a Dj Coco para poner la guinda a un festival que sin duda será recordado por su excelente organización y por la calidad de sus bandas, además de por la ubicación escogida.

Quizá la frase que más se escuchaba por los pasillos, las barras y los lavabos era “hacía falta un festival así en Valencia”. Un diez a la iniciativa y a la producción, y que dure muchos años más.

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