Cowbell destilan Rock & Roll de alto octanaje

Una de las sorpresas agradables de la reciente temporada de conciertos ha sido la visita de los británicos Cowbell, un dúo cuyas influencias del rock, garage, soul y pop quedan patentes en sus canciones. Pero lo más destacable es la inmediatez de estas, van directas a la diana, sin florituras ni medias tintas, claras y concisas, como demostraron en la sala Wah Wah ante un centenar de espectadores que vibraron al son de Cowbell, gracias a la propuesta de And Sons Producciones.

Para calentar motores, el cuarteto local Dusty Shoes nos ofreció una dosis de guitarrazos con aires de rock sureño, en canciones como “I Need A Job”, temas que suenan como una locomotora a todo trapo. Resulta curioso que muchas de las bandas noveles valencianas se dejen seducir por el rock de raíces americano, sea el caso de Red Buffalo, Badlands o Junior Mackenzie, lo cual no es nada negativo. Destacar la buena instrumentación del conjunto, que suena potente en todo momento, incluso en los medios tiempos.

Tras el cambio de instrumentos llegó el turno de Cowbell, quienes llevan realizando una larga gira por nuestro país desde mediados de febrero, a concierto diario. Con su nuevo disco bajo el brazo, “Skeleton Soul”, se presentaron Jack Sandham a la guitarra y Wednesday Lyle a la batería sobre el escenario con chaquetas deportivas de universitario de las que pronto se despojaron debido al calor. Dieron comienzo a su actuación con “Baby It´s Your Love” del mencionado disco, aunque intercalaron canciones del primer álbum “Beat Stampede” y alguna versión que otra durante todo el concierto. Quizá las más rockeras son las que pertenecen a su debut, como “Never Satisfied” o su cover del clásico  “Unchain My Heart”, cara B de su último single. El rock pantanoso de “The Fear” que suena como The Cramps influidos por el sonido de New Orleans, la melodía contagiosa de “Love Got Me Down” enlazada mediante guitarrazos con “Mississippi” o el pop como solo una banda británica puede crear en “Hanging By A Thread” llevaron al público a ovacionar cada tema de forma calurosa.

Sandham exhibía dos guitarras vintage Guild y Harmony de cuerpo ancho, de las que extrajo sonidos eléctricos y punzantes, mientras Wednesday con una sencilla batería con bombo, caja, tambor y platillos le respaldaba con su ritmo, incluso acompañada de una pandereta, y en un tema subió el roadie  para tocar el teclado, “mi primo el cerdo”, como dijo Jack bromeando. “Oh Yolande, uno de sus números destacados del nuevo álbum dio paso otra versión, en concreto “Strychnine” de The Sonics, que puso a bailar al público y se despidieron con un cañonazo como “Tallulah” y sus riffs enérgicos de guitarra, aunque ofrecieron un bis de dos temas como punto final. Un final no deseado por el respetable tras una intensa hora de concierto, que disfrutó del explosivo cóctel de Cowbell.

Carlos Ciurana

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