Con V de Vetusta

Deriva (de derivar). Según la R.A.E, dícese de aquella evolución que se produce en una determinada dirección. En el caso de Vetusta Morla, una dirección más que acertada, como se demuestra cada vez que Pucho y los suyos se suben a un escenario.

El sábado fue precisamente la canción que da nombre al tercer álbum de la banda madrileña la encargada de abrir las más de dos horas de concierto en Feria Valencia.

120 minutos de mucho calor, entrega, coros, aplausos y, desafortunadamente, un sonido no precisamente óptimo. Y es que el cemento del pabellón resultó demasiado frío para un grupazo como Vetusta, que no nos permitió sumergirnos en sus canciones ni sentir en las venas sus letras, aunque nos las sepamos de memoria.

A pesar de lo poco agradecido del recinto ferial, Pucho lo dió todo, tal y como nos tiene acostumbrados: saltos, palmas, sonrisas, bailes y toda la fuerza de su esforzada garganta animando y agradeciendo a la ciudad su buena acogida. Porque los 25 euros de la entrada anticipada no impidieron a más de 5000 personas cantar juntas “Copenhague”, “Baldosas Amarillas”, “Fuego”, “Tour de Francia”, “Maldita dulzura” o “Al respirar”. Un público muy heterogéneo que se unió para corear el gran cierre con “Valiente”, “Sálvese quien pueda” y “Los días raros”.

Es en noches como la del sábado en las que un grupo demuestra su madurez y su grandeza. En las que sabemos que siempre estarán entre los grandes del panorama musical nacional. Genio, figura y compostura contra viento, marea o ubicaciones mal elegidas ¡Enhorabuena!

Fotos: Fran Calabuig
Crónica: Aran Belenguer

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