Blacanova – “Regiones devastadas”

Hay veces que un disco se te llega a atragantar, que no puedes avanzar en su escucha, por los motivos que sean. Esto me ha sucedido con el tercer álbum de los sevillanos Blacanova, “Regiones devastadas”. En una primera escucha lo encuentro denso, oscuro, complejo, algo a lo que me pude sobreponer tras una segunda escucha, muy detenida, que finalmente devino en la tercera. Y es que éste no es un disco de fácil escucha, hay que prestar atención para lograr atrapar todos sus matices, con atmósferas muy trabajadas e instrumentaciones pausadas.

Un buen ejemplo de ello es el tema que abre el disco, “Tara”, con la voz femenina de Inés Olalla muy etérea, casi susurrante, entre el post rock y el shoegaze recordando a bandas como This Mortal Coil. Cambio de voz a un tono grave, la de Armando Jiménez en “Despiece de vacuno”,  de guitarras limpias y cristalinas que van subiendo en espiral a lo largo del tema. Ambos se alternan en las tareas vocales a lo largo del álbum.

La oscuridad se cierne sobre “Amok”, con una potente línea de bajo sobre la que cabalga el resto de instrumentos, y una guitarra sucia y distorsionada. Las esencias ensoñadoras vuelven con “El poder mecánico”, un remanso de tranquilidad entre la tormenta eléctrica, así como “Bossanova”, otra pieza suave que compone una trilogía con “La pareja del verano”.

Art Brut” recupera un poco la luz entre tantas tinieblas, seguida por “Nocturna”, una carga de intensidad emocional que parece estallar en la más rítmica “De repente, agricultura” para poner punto final con “Astenia”, de manera pausada.

Lo dicho, sumérgete sin miedo en las oscuras aguas de Blacanova para alcanzar una experiencia hipnótica, mejor a solas para un mayor disfrute.

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