Attic Lights, los primeros de su clase

Desde que El Inquieto Roque, que está preparando nuevo disco, me dijo que el 7 de Septiembre pensaba acercarse al Loco Club, la fecha de Attic Lights está en mi agenda. Roque lo sabe todo acerca del Power Pop, y sus recomendaciones hay que seguirlas a pies juntillas. Lo adelanto, motivos había.

Sin embargo, a las 23h del día de autos, cuando el show debería estar comenzando, la persiana de la sala estaba todavía a media asta, como debía estarlo también la bandera de Madrid, que se acababa de quedar otra vez sin Juegos Olímpicos, según parece, en esta ocasión, por un claro error de concepto a la hora de presentar un proyecto que compita a nivel mundial. Y digo yo que algo tendrá que ver también su alcaldesa, que tampoco estuvo a la altura, también a media asta.
El Loco Club es de las más adecuadas salas de conciertos que yo haya visto nunca y uno de mis clubs favoritos, de manera que me encuentro como en casa y, aunque fuéramos solo unos pocos al principio, nos dedicamos a escuchar la excelente selección musical, la haga quién la haga, siempre en la línea powerpopera; y a comentar las imágenes que proyectan sobre la pantalla al frente al escenario. Héroes de cine “antiguo”. Tyrone PowerBette DavisClark GableSpencer TracyHumphrey Bogart…Imágenes en blanco y negro mientras la sala iba cogiendo color.

Seguramente, la razón de que el show no comenzara hasta las 00.15h es porque los miembros de Alta Tensión, que celebraba otra de sus fiestas de clan esa noche, andaban por ahí, cenando con los Attic Lights, que venían de tocar el viernes en el Lemon Pop de Murcia. Haciéndose amigos, si no lo eran ya antes.

A falta de uno de sus miembros, formación de cuatro, dos guitarras, bajo y batería, para mantener una tradición de melodías, coros, fuerza y convicción, bases de un género que ejecutan como alumnos aventajados y que nunca pasa de moda, o no debería.

Vienen de Glasgow, y en esto tienen ventaja porque el acento que da esa tierra ya es musical. Si añadimos que tienen unas canciones energéticas, que vocalmente son un portento (la afinación es pan comido para estos tíos), que igual de bien canta Colin que Kev, que la mayoría del tiempo hay dos voces o coros, que muchas veces cantaron tres y en ocasiones los cuatro, no es de extrañar que el tempo no bajara en ningún momento.

Ya habían pasado por el FIB 2013 y su retransmisión de Radio 3, que pude escuchar, indicaba que estamos ante una banda de género, sí, y qué, pero de altísimo nivel. Es curioso que últimamente se trate como poco interesantes a grupos de algunas corrientes musicales porque no están inventando la rueda. Como si el resto estuvieran descubriendo el tarro de las esencias continuamente. Attic Lights hacen, sencillamente, canciones redondas, oxigenadas, brillantes y poderosas. No sorprende que se mencione a los Teenage Fanclub cuando se habla de ellos, ya que también son de Glasgow, o que conservan la herencia de luz de Beach Boys, las guitarras de los Flaming Lips o los Byrds, la energía de Weezer, la alargada sombra de The Beatles (McCartney) o, en ocasiones, de la ELO.

Con un sonido muy particular de la guitarra acústica que contribuye al murallón que construyen permanentemente con instrumentos y voces, estos chicos se han aprendido todas las lecciones. Y si algo les faltaba, su último disco, Super De Luxe, se lo produce un paisano, Francis McDonald, batería de Teenage Fanclub, cuyo cartel, aún en las paredes del Loco Club, recuerda el día que tocaron allí.

Cayó todo el repertorio. Enterito y fantástico. Ni una sola canción a la que se le pudiera reprochar algo, salvo un momento raro con el micro del bajista (cuyo parecido con un personaje conocido de redacción atómica era obvio). Se despidieron. Pedimos otra. Hicieron una y se fueron. Y más se pidió, largamente. Y volvieron a salir, entiendo que por amistad y agradecimiento al colectivo Alta Tensión que tan bien les había tratado, bailando y coreando todas las canciones. Y ya que no tenían más temas preparados repitieron dos, el último con participación ciudadana en el escenario en plan “chorus”. Fue divertido, y precioso.

Una maravilla, como otras veces, para los que tuvimos la suerte de asistir. Si se cruzan algún día en su camino, saquen la entrada para escuchar y ver a Attic Lights. Y no porque lo diga yo. Entren en su web y vean los comentarios de sus discos publicados en muchos medios. Unanimidad. Estamos ante una gran banda de Power Pop.

Una hora después de acabar, con la banda haciéndose fotos con el personal y atendiendo a los fans, en la cabina de la sala se seguía pinchando excelente música de alto voltaje. Hacía mucho que no escuchaba “Going Underground” de The Jam.

Y este mes, en el Loco Club, todavía se puede disfrutar y descubrir a más bandas. En la parrilla, entre otros, Star Trip, de aquí…y que ustedes lo vean.

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