Atlantic Fest 2016: el Edén en la Illa de Arousa

Uno de los puentes más largos de España nos permite llegar a una pequeña isla de no más de 7 km cuadrados en el Océano Atlántico, la Illa de Arousa, situada en plenas Rias Baixas en Galicia. Un camino de señales nos llevan directos a un monte de pinos a pleno pie de playa, hemos llegado a la zona de acampada. Tienda de campaña montada y Estrella Galica en mano, nos proponemos a darnos un baño en el gélido océano que nos rodea antes de dar comienzo a lo que será la apertura oficial del verano en Galicia: el Atlantic Fest 2016.

El ambiente se nota en el pueblo, los camareros no paran de moverse con bandejas llenas de cerveza y tapas, el clima acompaña y nosotros seguimos a varios grupos de personas que nos llevan al auditorio de la Isla. Faltan pocos minutos para las 9 de la noche y, con casi todas las butacas ocupadas, el público espera a que de comienzo el primer concierto del festival. Momentos más tarde, las luces de la sala se apagan y se encienden los focos del escenario. Silencio. Es el momento de que salga Niño de Elche. Durante todo el concierto, Francisco Contreras mantiene hipnotizado al público con su fusión de cante jondo y música electrónica, que en varios momentos hace que nos preguntemos a nosotros mismos si estamos en un concierto, en una jam de poesía o en una performance artística.

El concierto acaba y la gente se desplaza a la zona del puerto. La noche empieza con la edición de  D’Tascas Jägermeister. El bar de Fina Viñas ya está abarrotado de un público loco por ver el show de Malandrómeda. El concierto empieza y espectador y músicos se vuelven uno solo. Letras de rap cantadas en gallego inundan, entre saltos, gritos y cerveza, el pequeño local. Tres niñas en primera fila se divierten con sus padres y repiten algunas de las frases del cantante. La adrenalina, el calor y el Jagermeister convierten el final del concierto en un pequeño pogo en el que, todos, o casi todos los que ahí estábamos, acabamos gritando frente al micro.

El bar se vacía y parte de la multitud se dirige a la Taberna dos Baláns para ver a Pantis, mientras la otra parte, algo precavida, se van directos para Con do Moucho, con la esperanza de ser uno de los pocos afortunados que vean a Bala. El dúo gallego, cumpliendo con las espectativas esperadas llena el bar de punk rock, con la presentación en directo de su trabajo Human Flesh, para disfrute de todos los presentes.

Ha terminado el primer día de festival y el único pego es que mucha gente no ha podido ver alguno de los conciertos que quería debido al escaso aforo de los bares que se utilizaban como escenario en esta primera noche. Aun así, el buen ambiente se mantiene por las calles del pueblo hasta altas horas de la madrugada. 

El sábado amanece soleado y caluroso en la isla. Un autobús de la organización desplaza a la gente desde el camping hasta el recinto del festival donde, cuando son poco más de las 12 de la mañana, nos disponemos a canjear nuestro dinero por vales de bebida y nos preparamos para disfrutar del concierto de los italianos Be Forest saboreando un vermut.

A las 14:15h, Nacho Vegas sale al escenario acompañado por su coro matriarcal antifascista. Una hora larga de concierto en la que el espíritu populista del cantante invade nuestro interior. Canciones como ‘Cómo hacer crack’, ‘Ciudad Vampira’  o ‘Ámame soy un liberal’ nos llevan hasta un final que, para cualquier fan del asturiano, resulta emotivo. Con ‘El hombre que casi conoció a Michi Panero’ Nacho Vegas, acompañado por los cánticos del público, cierra su actuación en el festival.

Es la hora de comer, y varios puestos situados dentro del recinto nos ofrecen, a buenos precios, diferentes platos. Dos Dj’s amenizan la terraza en la que la gente está comiendo mientras esperamos que dé comienzo el concierto de Xoel López. A las 16:30h, el gallego sale al escenario junto a su banda de músicos. Otra vez más y como en cada concierto, Xoel enamora a cada uno de los allí presentes con su carisma sobre el escenario y su peculiar manera de empatizar con el público, obviando la increíble compenetración que tiene con los músicos con los que toca. Temas como ‘Tierra’ y  ‘Por el viejo barrio’ entre otros, hacen cantar y bailar a todo el público que, entregado hasta el final del concierto, corea hasta que la banda pone fin al show.

Alex Cooper se subió al escenario a media tarde para llenar de indie-pop ochentero la isla durante poco más de una hora. Hora tras la cual se subirían al escenario los ingleses Tindersticks  para presentar su nuevo trabajo “The Waiting Rom”, la elección perfecta para comenzar un precioso atardecer isleño con música en directo. 

A las diez  de la noche, en un escenario completamente vacío en el que el único atrezzo eran dos micrófonos y una silla, aparece el plato fuerte del festival: Jose Gonzalez. Se presenta entre los  aplausos del público, se sienta y nos deleita con su virtuosismo con la guitarra en una íntima actuación que no dejó a nadie indiferente. Tras despedirse y bajar del escenario, el cantautor sueco cumple los deseos del público volviendo para cantar dos canciones más y, ahora sí, despedirse con su mítica ‘Heartbeats’, ganándose así a todos los presentes. 

Es la 1 de la madrugada y es el momento de que Temples llenen el recinto de rock psicodélico. Correctos sobre el escenario y sin empatizar en exceso con el público, la banda inglesa cierra el segundo día de festival en la Illa de Arousa. 

El domingo volvimos a asistir a la programación del escenario Jagermeister. Esta vez con horario matutino en el que pudimos disfrutar  Best Boy en la plaza de abastos de la isla, y de Pálida, Diola y  Músculo en diferentes escenarios situados en bares de la zona.

Un fin de semana de conciertos en los que el sol no falló ni un solo día, lo que permitió disfrutar al máximo tanto del escenario Jagermeister en los bares del pueblo, como de la jornada del sábado en el escenario SON Estrella Galicia en la playa de Bao.

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