Arizona Baby ¿Cómo es nuestro ruido?

Arizona Baby no para de crecer. Prueba de ello es su concierto del pasado sábado (21 de marzo) en la Sala Penélope de Madrid. Pese a que son de los grupos más visibles a nivel estatal, el público siempre responde (la sala rozó el lleno) y por encima de todo es muy difícil presenciar dos veces el mismo espectáculo de los vallisoletanos. Servidor ya ha podido verlos en vivo un buen puñado de veces y en honor a la verdad nunca he tenido la sensación de “esto ya lo he vivido”.

Más allá de la simpática capacidad discursiva de Mr. Vielba y el diferente orden de sus temazos, Arizona Baby crece porque su música progresa. Esta frase se puede considerar una obviedad al nivel de la de ‘el caballo blanco de Santiago’, pero vaya por delante que en decenas de casos de la actualidad musical el talento artístico no va emparejado al desarrollo creacional.

Su último trabajo, “Secret Fires” (2014, Subterfuge Records), es prueba palpable de la necesidad de Arizona Baby de explorar nuevos terrenos. Pasajes que de nuevo tienen poco, pero por los que ellos aún no habían transitado en sus dos trabajos anteriores. Canciones de “momentos psicodélicos y dudas existenciales”, como Create Your Own God o My love (junto a Garú de The Lizard Pants a la voz), que nos acercan a los inconmensurables Pink Floyd, son sinónimo de momentos únicos facturados mediante el talento a las seis cuerdas del Sr. Marrón, la fascinante habilidad de regir el ritmo de Guillermo Aragón y el papel protagonista tan bien llevado por El Meister.

Sin pasar por alto la vital aportación a este nuevo/viejo sonido de Juan, también de The Lizard Pants, a los teclados, que por derecho propio debe ser considerado el 4º Arizona.

Podría relatarles grandes momentos de la velada a mansalva, ya que Secret Fires aporta más de media docena de nuevas canciones al repertorio de Arizona Baby que a su vez se ensanchan sobre las tablas. Prueba de ello: Don’t Look Back (On Yesterday) (momentazo mechero como los de antes), Wooden Nickles, Gather Round the Fire… En definitiva, una delicia.

Mención especial a los Cosmic Birds, que facturan melodías altamente contagiosas y, que previamente a los Arizona, redondearon una noche made in escena de Valladolid.

Con la temporada de festivales a la vuelta de la esquina, la de Madrid era una gran oportunidad para volver a examinar el valor al alza de Arizona Baby, fuera de la interferencia de los grandes escenarios y los horarios apretados, y como diría Vielba en su papel de líder parroquino nocturno: Vive Dios que superaron la prueba.

¡Larga vida al ruido de Arizona Baby!

Fotos: Fran Agulló
Crónica: Sergio F. Fernández

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