Arenal Sound 2013 (martes): Xoel nunca falla

Nos presentamos en el recinto donde a lo largo de la semana se va a desarrollar la tercera edición de un festival que se consolida y de qué manera. Al menos en cuanto a números. Si el pasado año alrededor de 35.000 almas se hicieron con el abono, en esta ocasión se ha llegado a colgar el sold out con 59.000; cifra complicada de conseguir en estos tiempos de crisis, con un IVA cultural por las nubes y los promotores ingeniándoselas con nuevos y originales formatos para subsistir. Sin embargo, este festival no tiene trampa ni cartón: abonos a precios populares, accesible al público joven, y con un sinfín de estilos que se entremezclan sin que corresponda a un género concreto.

Las zonas de acampada y los alrededores ya nos avisan de que el lleno es más que una realidad, y aunque muchos montan su fiesta en las afueras del recinto, nos adentramos en el Beach Club (única zona habilitada las dos primeras jornadas) que albergará en su escenario principal casi todos los conciertos del día. El trailer Red Bull se encargará del resto.
Lo cierto es que la jornada inaugural promete con un interesante cartel. El trío madrileño Última Experiencia da el pistoletazo de salida, y la verdad es que les sienta bien la potencia de un gran escenario. Desgranan los temas de su primer disco, y poco a poco van metiéndose en el bolsillo a los contados curiosos que van formando las primeras filas. Contundencia de Carlos Lahoz a la batería, gestos y actitud de José Alberto Solís al bajo y elegantes riffs y largos solos de Miguel Ángel Ariza con su ya característica Telecaster, endulzan una actuación en la que trasluce que han bebido y mucho de la música de los 70.
Esto demuestra las muchas posibilidades de ciertas bandas en los festivales, donde no siempre es necesario el bombo a negras continuo para figurar en un cartel.

Nos dirigimos al pequeño trailer de la bebida energética donde McEnroe consolidan su formato en dúo, que si bien no alcanzan (algo lógico) en consistencia a su puesta de largo completa, sí consiguen mantener esa intensidad que nos brindan sus maravillosos, caóticos y reflexivos temas. Algo más de cien adeptos de la banda disfrutaban sentados en el asfalto de Ricardo Lezón y Eduardo Guzmán en formato íntimo, mientras el sol se escondía y nos daba una necesaria tregua.

De vuelta al escenario principal, la sorpresa viene con The Prussians, banda también estatal (la primera cantando en inglés de la jornada) que con melodías épicas suman más y más espontáneos a la jornada inaugural. Sencillo quinteto con buenas canciones y mucha actitud. Habrá que seguirles la pista.

Ya de noche los alicantino-vascos Dinero congregan a su gente y la imagen empieza a tener color. La banda va de menos a más a medida que consiguen meterse a su público (y al ajeno) en el bolsillo, con las primeras filas entregadas cantando con cierta intensidad sus potentes y nerviosos hits.

Llega el momento de la noche. Hay mucha gente esperando a Xoel López, que aparece rodeado de cinco estupendos músicos, donde consigo reconocer a David Quinzán al bajo. Parece ya un rito que sus conciertos empiecen con “El Hombre de Ninguna Parte”, y mientras a muchos se nos cae la baba ante su talento, va repasando las canciones de su estupendo primer disco en solitario, Atlántico (Esmerarte, 2012). “Buenos Aires”, “Tierra”…. van entremezclándose con temas de su anterior proyecto, Deluxe, y que la gente demanda y reclama. “Reconstrucción” o “El amor no es lo que piensas” son algunos de los temas que intercambia y que su público aclama en cuanto los reconoce. Entre guitarra española y eléctrica, Xoel demuestra que es uno de los músicos más en forma de nuestro país, tanto a nivel técnico como de composición. Cierto que Atlántico es un disco tranquilo, pero quien pensara que iba a faltar intensidad y contundencia a su concierto, se equivocaba. Él mismo lo repite dos veces sobre el escenario: “Nos hemos pegado 1.100 kilómetros para llegar hasta aquí, pero ha merecido la pena“. Y tanto. Xoel es un músico tranquilo, sencillo, no le van las excentricidades. Defiende su proyecto con su música, sin más historias. Y eso le hace especialmente especial.

Muy cansados ya, nos retiramos del recinto mientras Mendetz termina su concierto en el trailer. Mañana, más.

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