Arcade Fire y Portishead conquistan Benicàssim

La última jornada del festival, a diferencia de tardes anteriores (el jueves y sábado fueron especialmente flojos), volvía a ofrecer una buena remesa de los denominados pesos medios del cartel. Algunos, comenzando el repaso vespertino, dejaron actuaciones más que memorables.

No fue el caso de Indienella, dúo gijonense cuya aportación fue cuanto menos pobre. Un intento fallido de actitud lo-fi que se perdió en estridencias, nivel interpretativo más que escaso (no todo vale en esto del modernismo) y consecuente disolución paulatina del espectador hacia otros parajes.

Parajes diametralmente opuestos los encontrados en la breve primera visita al escenario Maravillas, donde los irlandeses The Coronas practicaron, ante un grupúsculo de paisanos entregados, un pop rock con tintes clásicos, aunque edulcorados. Influencias americanas y medios tiempos al estilo de bandas radiofórmula (The Calling, Goo Goo Dolls).

Después de tal insatisfactorio comienzo, la primera alegría de la tarde con los mallorquinesAntònia Font. Sabedores de la rigurosidad horaria en tal tipo de eventos, no fueron especialmente comunicativos y se centraron en desgranar de forma ultracorrecta los temas de Lamparetes, con un Joan Miquel Oliver (recordemos que es el compositor de todos los temas) sutil y gustoso en la guitarra, siempre a la sombra voluntaria del protagonismo de Pau Debon, en esta ocasión quizá algo más nervioso de lo habitual. En resumen, una buena muestra de porqué los baleares son por trayectoria y repertorio el grupo más importante del indie en catalán de los últimos años.

And So I Watch You From Afar. Probablemente, a excepción de la megalomanía canadiense que más tarde cerraría el festival, lo mejor de esta edición. El cuarteto de rock progresivo irlandés (no precisamente similar a The Coronas) fue imparable desde la primera nota. Una actitud, una pasión sobre el escenario que hacía tiempo no disfrutaba y que valió de largo el precio del abono, entrada, o lo que fue sora. Colosal la interactuación de los dos guitarristas Roy Friers y Tony Wright que construyeron multitud de matices fuera de la épica de coetáneos como los maestros Mogwai, pero una descarga absolutamente abrumadora al fin y al cabo.

Tras tal subidón de adrenalina, las próximas horas se mostraron algo difuminadas.
Catpeople: banda en forma, dándole casi o más importancia al aspecto estético que a la profundidad de las canciones, que en momentos, se tornan demasiado obvias.

Professor Green: Un Dj a una hora muy temprana. Consiguió congregar a un buen número de británicos que bailaron las mezclas del londinense. En la línea de Girl Talk pero sin demostrar tantos recursos en los mash up.

Tannhäusser: Estuvieron brutales en la pequeña Carpa Jack Daniels. Los sevillanos acallaron el molesto sonido de Professor Green a base de intensidad. Rock instrumental de muchos quilates.

Hidrogenesse: Absolutamente bizarro. Coincidiendo con Portishead en horario, ofrecieron otra de sus dosis de surrealismo a la enésima potencia, con esas letras de doble filo entre lo absurdo y lo ácido.

The Go! Team: Aunque desde lejos, en parte también por el gran número de presentes a los pies del escenario Fiberfib, Ninja y compañía dieron otra lección de vigor musical y énfasis en forma de guitarrazos distorsionados mezclados con ritmos disco y funky ochenteros.

El viento se hizo notar en el recinto pocos minutos antes de empezar el concierto de Noah and The Whale en el escenario Maravillas, fue inevitable el recuerdo del 2009 y aquella tarde en la que tuvimos que ser desalojados del recinto. En esta ocasión no fue así y el grupo pop-folk inglés cumplió con la oportunidad que se le ofrecía, la de telonear a uno de los grupos de revolucionó la música de los años noventa, Portishead. Telonear, sí, porque para uno que no conocía muy bien el repertorio de Noah y sus compañeros, este concierto sirvió de aliciente muy agradable para intentar relajarnos con su pop sofisticado. Su L.I.F.E.G.O.E.S.O.N. permitía olvidarse del viento, del frío y de la tensión que sentían unos al ver acercarse la hora de ver lo que venía de seguido.

A las 23 horas, por fin, llegaba el momento que prometía ser el más emocionante del festival. Pantalla gigante con proyecciones editadas en directo, oscuridad, belleza…Portishead (en la foto).
Pasaron ya veinte años desde que los primeros sonidos de la banda de Bristol empezaron a obsesionar nuestras mentes. Bajos contundentes, voz de otro planeta que no cambia a pesar de los años, canciones de tal época que parecen más actuales que la mayoría de lo que se escuchó durante este festival. Los sublimes “Wandering star” y “Roads” dejaron tocados a los que prestaban atención al concierto. Tocados por la emoción, por la sensación de asistir a algo único, difícil de superar. Miremos atentamente la lista de los “grandes” nombres de la música de las dos últimas décadas, para siempre Portisheadtendrá su nombre en lo más alto, mientras otros caerán en el olvido. Inolvidable…

Y llegó el momento de Arcade Fire. Como Win Butler anunciaba en los primeros compases, se trataba del último concierto de la banda con la gira The Suburbs, y estaban dispuestos a que se tratase de algo memorable. Y tanto que lo fue. Una puesta en escena sencillamente espectacular en todos los conceptos, desde las pantallas hasta los juegos de luces, en una dimensión completamente distinta a lo que se había visto respecto al resto de los cabezas de cartel.
Pero todo esto no podría sostenerse si no fuera por lo básico, las canciones. Funeral, el trabajo que los vio nacer, es una de las obras maestras de la historia de la música reciente, Black Mirror fue un digno sucesor pero ha sido con The Suburbs cuando los canadienses han vuelto a reecontrarse. Un álbum que con el paso del tiempo gana enteros y que fue visitado de forma inmediata con la apertura “Ready to start”, “Rococo”, “We used to wait”, Month of May” intercaladas con las mejores piezas de Neon Bible, “No cars go”, “Keep the car running” y culminado apoteósicamente por “Tunnels”, “Laika”, “Power Out”, “Crown of love” y “Rebellion”. El bis con “Wake up” fue uno de los momentos corales más intensos que se recuerdan en la historia del festival. Allí ya no había guiris ni españoles, allí ya solamente éramos uno.

Por cierto, el festival ha afirmado que se ha igualado el récord de asistencia de la edición de 2009, con unos 50.000 visitantes por día y más de 200.000 durante las cuatro jornadas.

 

Nando y Maxime Dodinet (Fotos: Maxime Dodinet)

 

http://www.redaccionatomica.com/conciertos/382/fib-2011-domingo-arcade-fire-y-portishead-conquistan-benicassim/

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