Apoteosis en el 6º Aniversario de RA

Acaecía la noche valenciana en la Sala Wah Wah en una ocasión más, pero de una manera mucho más especial de lo normal. Y es que se iba a celebrar el 6º aniversario de esta casa en el crepúsculo del día. En lo que sería un concierto triple con un nivel apoteósico y una complicidad entre el público nada desdeñable.

En primer lugar llegaba Lost River Bastards, con la incorporación especial de Carlos Ortigosa en los sintes (productor de Music Rooms Studios e integrante de Dirt Tracks) y el bajista de Doctor Lobo, José Javier Moya. Nos deleitaron con canciones como “Don’t Matter”, perteneciente al EP “First”; y ganas de fiesta, llegando a podérseles comparar con bandas como The Klaxons o Two Door Cinema Club.

Tras la dosis de festividad recibida con anterioridad, llegaba el capo americano de la velada, o lo que es lo mismo, Johnny B. Zero. Juanma y compañía darían una vez más un nivel espectacular, no muy lejos de lo esperado; demostrando en una ocasión más que el rock de la ciudad de Valencia está mucho más vivo de lo que la gente piensa. Presentando en la sala su último EP “Crystal Totems”, con verdaderas obras de arte como “Black Spots” o “You Want Me Too” y recordando a nuestros oídos Mayday! (primer LP de la banda) con “Planted Like a Tree” y “Plastic Bag”.

Para finalizar la frenética noche de conciertos, aterrizó el broche final, colocado por el rock ‘n’ roll y psicodelia impuestos por Holy Paul, recordando a esos bonitos años 50 de Little Richard y Chuck Berry. Llegaron con el objetivo de comerse el mundo, ante un público mayormente entregado y con ganas de más. Se pudo observar una calidad técnica asombrosa, lo que hizo de la música una delicia. Mostrando el repertorio de su primer trabajo: “No Drama” con “Tears of Blood” y esos acordes afilados o “The Hill”.

En resumen, el festejo de nuestro sexto cumpleaños fue inmejorable, en un ambiente de hermandad y confraternidad. Con música de altos vuelos, inundando la sala con rock y psicodelia del máximo nivel.

Fotos: F. Calabuig

Crónica: Raúl Hernández Guerra

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