Antonio Arias, universos sonoros al servicio del espacio y del tiempo

Probablemente fue uno de los días más gélidos de lo que llevamos de año por estas cálidas tierras. Bajo esta premisa no se auguraba una asistencia masiva para ver el concierto  de Antonio Arias, por supuesto tampoco ayudaba el hecho de que era jueves.

Las apenas treinta personas que nos congregamos en la sala 16 Toneladas, fuimos testigos de otro tipo de celebración, una fiesta por y para la ciencia, a la vez que una nueva actuación dentro de circuito GPS (Girando por Salas). Un tributo a toda la incertidumbre y el misticismo que desprende nuestra existencia en el universo plasmadas con maestría e inteligencia por el artista granadino. Toda una experiencia sonora que seguro perdurará en la retina de los pocos asistentes que acudimos. Una lástima que este tipo de actuaciones no tengan más público en nuestra ciudad.

En torno a las 23 horas saltaba a escena Antonio Arias, alma máter de Lagartija Nick, ex – bajista de 091, y parte fundamental de Los Evangelistas, para presentar en directo Multiversos. Un trabajo que recopila sus dos trabajos publicados hasta el momento bajo su nombre, Multiverso, (2009) y Multiverso II. De la soleá de la ciencia a física de la inmortalidad (2013),  y adelanta en descarga digital cuatro de los temas que formarán parte de su próximo álbum.  

Acompañado de unos excelentes músicos conocidos por proyectos como Los Planetas, Lagartija Nick, Lory Meyers y Eskorzo, Arias y los suyos salieron a escena con el tema de Desde una estrella enana, una reflexiva canción que nos introdujo de inmediato en ese universo sonoro tan característico, donde el tiempo y el espacio se paraliza, y todo se ve con otra perspectiva.

La presencia de los teclados de Miguel Martin era más que notable e imprescindible para definir ese sonido atmosférico y espacial que Antonio plasma en las canciones. Por supuesto sin menospreciar la labor del resto de componentes que tuvieron una actuación impecable con sus respectivos instrumentos, imprimiendo una calidad musical exquisita. En ciertos momentos influenciados por la psicodelia y el space rock cercano a Pink Floyd, y en otros momentos por sonidos cercanos al flamenco rock propio de Los Evangelistas.

La Física de la Inmortalidad, Desertización, Agujero de Ozono, Reloj de Arena, Infinito, o Soleá a la Ciencia, fueron buenos ejemplos de esto. Sin lugar a duda una bonita experiencia musical de la que quedamos satisfechos todos los que asistimos, permitiéndonos disfrutar de unas inquietantes, misteriosas y melancólicas canciones que rememoran en cierto modo esas largas noches de verano contemplando las estrellas. Esas noches donde el tiempo y el espacio se detenían para debatir sobre la inmensidad del universo y el papel que ocupa nuestro pequeño planeta dentro de él.

Fotos: Fran Calabuig.
Crónica: Jorge Ros Górriz.

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