Anni B Sweet: fugitivos de la luz y de las sombras

Anni B Sweet está de dulce. Se nota. Por fin está degustando Chasing Illusions en directo, el ansiado tercer disco que otorga un salto de calidad y de reputación en las giras y conciertos. Ahora desprende naturalidad, sea en el formato que sea, a diferencia de los conciertos en los que la pudimos ver en 2015.

El último sábado de julio regresó a tierras valencianas, dentro del ciclo Live The Roof Valencia, tan sólo unos días después de haber actuado con toda su banda en la jornada inaugural del FIB. A diferencia del concierto de Benicàssim el del Live the Roof en la azotea de El Corte Inglés de la avenida de Francia fue un acústico en la plena descripción de la palabra: ella, su guitarra y su voz. Y por supuesto un solazo que iba a ser el gran acompañante de la tarde.

Ya comentó Joecar en la crónica del Live The Roof de Julio de la Rosa lo particular de la terraza de estos grandes almacenes y a finales de julio este hándicap está aún más presente: el sol revota en la cristalera de la terraza, creando casi un efecto invernadero y haciendo que el respetable tenga que protegerse con unos buenos anteojos si quiere disfrutar de la visión del artista en cuestión.

Pero la buena de Anni en lugar de hacer de esta contraprestación la gran queja de la tarde lo llevó a su terreno. Antes de comenzar el bolo ya estaba arrancando unas risas al público jugando con su pamela, y casi sin darnos cuenta arrancó con su repertorio, como si se tratara del juego del ratón y el gato, entre la luz y la oscuridad: mientras el astro Rey aún golpeaba de pleno en la terraza Anni nos embelesaba tocando sus temas casi sin pausa, apresurada porque los últimos rayos de la tarde no derritieran al público. Pero en cuanto llegaron las sombras la malagueña se pausó. Ahí fue cuando comenzó a descubrir las particularidades de algunas canciones y sobro todo los miedos y los momentos de pesadumbre que les dan forma, como de “Doctor”, “Knife” (un nuevo tema compuesto en México) e incluso nos regaló una magnífica versión del “Just like Heaven” de The Cure, antes de cerrar con “Drive” (muy probablemente su composición más certera).

En este momento se suponía que la artista tenía que salir del escenario para hacer el paseíllo y el correspondiente bys, pero en lugar de esto jugó a prestidigitadora con el público y le pidió que cerrara los ojos para así imaginar que ella había salido y vuelto a entrar en la terraza. Ante el buen comportamiento del respetable Anni dejó elegir el orden de las últimas tres canciones para terminar cerrando con “Shiny Days”. Una curiosa forma de reclamar más instantes cegadores, más tardes para huir de la luz y de las sombras.

Crónica y fotos: Sergio F. Fernández.

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