Ángel Stanich llega al final del Camino Ácido

Y  en  concreto, la  sala Wah Wah,  con imagen  renovada  para esta  temporada,  fue el lugar  de despedida  del  repertorio  que  Ángel Stanich  ha  promulgado  en  decenas  de  escenarios  durante  esta aventura con la que se ha dado a conocer.

A estas alturas, para bien o para mal, el ermitaño del Pop es reconocido por su característica voz y su  exagerada mata de pelo, cualidades que no dejan indiferente a nadie. Poco  más se sabe de él. Sigue guardando ese halo de misterio, que le hace magnético. Así pues,  con todo ese magnetismo y acompañado por  su banda habitual, comenzaba  este último concierto con “Amanecer Caníbal”, calentando desde primer  momento el ambiente de  la sala.

Le  siguieron  otros  de  sus  temas  más  escuchados: “Ébano”, “El  Cruce”, “El  Outsider”,…  A  un nivel de decibelios y de entrega con el público brutal. El público se lo agradecía cantando cada una de las estrofas del repertorio.

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Al lado de Stanich, a su derecha, no paraban de moverse los dos pilares que sujetan la guitarra que  le  acompaña,  Víctor  Pescador,  las  piernas  más  largas  del  mundo,  o  al  menos es  lo  que parece desde la primera fila.

Grata sorpresa la que nos dio el cantautor, cuando compartió una canción de su futuro trabajo. No pudimos quedarnos con el nombre de esta, pero decía algo así como “tu amor no arde, sólo escupe  fuego”,  y  tenía  un  sonido  genial,  por  lo  que  ya  estamos  deseando escucharlo  por completo.

Para  terminar,  dejó  los  platos  fuertes: “Carbura!”  y “Metralleta  Joe”.  Y  nos  quedamos  sin palabras… y afónicos. Con  el  entusiasmo  del  público,  acababa  esta  andadura  para  él.  Para  nosotros,  con  la esperanza  de  que  Ángel  Stanich,  no  tarde  mucho  en  retomar  el  camino,  y  se  deje  caer  por Valencia de nuevo, con lo nuevo, pronto.

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Fotos: Estefanía Mora

Crónica: Nura Dahoui

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