Al servicio de los demás

Diversos profesionales valencianos con interesantes proyectos propios disfrutan de la posibilidad de dedicarse a la música gracias a su trabajo para artistas de mayor impacto popular y comercial.

 

No suelen concentrar la luz de los focos, pero sin ellos no hay espectáculo. Son los músicos a sueldo, instrumentistas que militan en bandas al servicio de artistas de gran popularidad y que, en muchos casos, también tienen proyectos musicales propios.

En Valencia los casos son bastante numerosos. Por ejemplo, Xema Fuertes (guitarra) y Cayo Bellveser (bajo), que comenzaron a compartir escenarios a mediados de los noventa, en el seno de Ciudadano López (luego, acortado a Ciudadano), y que lo siguen haciendo en Maderita. Sin embargo, no han podido profesionalizarse hasta que se han convertido en acompañantes de Alondra Bentley, Refree o Josh Rouse. En opinión de Xema, una cosa compensa la otra. «Hay tiempo para todo, es compatible estar tocando para otros y trabajando en proyectos propios. Cuando estás al servicio de otros, tienes que cambiar de lenguaje, probar cosas que no harías en tus propias canciones, y eso supone aprender otras maneras de tocar y de componer que, inevitablemente, acaban enriqueciendo tu música. Cuando la gente con la que trabajas tiene tanto talento, es una suerte poder aprender de ellos».

Su compañero Cayo se pronuncia en el mismo sentido. «Es muy interesante estar abierto a los cambios, ya que son muy enriquecedores. La profesionalización no es más que una actitud personal de cara a dignificar tu profesión, porque aquí los músicos están muy poco respaldados, al contrario de lo que ocurre en otros países», argumenta. «Depende mucho de a quien le dedicas tu tiempo. En mi caso, he tenido la suerte de tocar con gente que tiene muchísimo talento, y eso me ha dado una visión de la música que no hubiera tenido antes», concluye.

El guitarrista Juan Carlos Sotos ha pasado por una experiencia similar. Aunque lleva dos décadas tocando (sobre todo, en La Rocka, pero también con Cuatro y Dean Boulevard), sólo hace cinco que puede vivir de ello. «Hace siete años que toco para otros. En principio, cuando deje La Rocka decidí no tocar en ninguna banda y casi abandoné la música, pero después de dos años sin coger una guitarra, me llamaron para colaborar en las grabaciones de las maquetas de Jaime Urrutia (Gabinete Caligari), con quien sigo actualmente».

Una tarea que compagina con Sotos, su propia banda. «Nunca he aparcado mi proyecto, seguí componiendo con la idea de llevarlo a cabo algún día. Profesionalizarme me ha venido bien para darme a conocer, ya que Jaime ha grabado canciones mías como Mentiras, Si la vida te lo da o Tus problemas».

 

 

PIANISTA SOLICITADO

Luis Prado toca el piano. A diferencia de los citados, vive de la música hace tiempo, pero porque ha trabajado en diversos Conservatorios. Así y todo, en las últimas décadas ha puesto en marcha The Flauters, Oceáno Electric Band o Señor Mostaza, su banda actual. «Si tu proyecto propio no da para vivir de ello, te profesionalizas de alguna manera, ya sea tocando para otros que sí viven de ello, o con cualquier otro trabajo más o menos normal. Aunque, a veces, viene bien descansar un poco de lo tuyo, que también puede saturar. Obviamente, ir de gira con Malcolm Scarpa o Caballero Reynaldo no era rentable, pero fue una gozada musical. Y también lo ha sido tocar con Miguel Ríos, y ahí estaba muy bien pagado».

Además, artistas como Fito y Fitipaldis, Sole Giménez, Rebeca Jiménez, M-Clan, Ariel Rot o Sergio Makaroff han requerido en alguna ocasión sus servicios, en estudio o en el escenario. «Recuerdo hacer una actuación muy divertida con Wanda Jackson, diva y pionera del rockabilly femenino, que fue la primera novia de Elvis».

Prado admite que el tiempo que invierte en giras largas, como la que todavía está realizando junto a Miguel Ríos, afecta a Señor Mostaza. «Si te metes en una gira de las gordas, te queda menos tiempo para lo tuyo. Pero, en nuestro caso, el mayor freno es que no dispongo de la banda a tiempo completo. Paco (Tamarit, guitarra) da clases y Edu (Olmedo, batería) y Boli (bajo) viven de tocar para otros. Cuadrar agendas es de locos. Además, casi todos somos padres, y eso es algo que también condiciona».

 

 

GUITARRA VIAJERA

El caso de Diego García (en la foto) es diferente. Lleva desde los dieciseis años ganándose la vida como músico. «El primer grupo con el que toqué fue Rock’n’Bordes. Luego me mudé a Madrid y empecé a trabajar en serio con muchos artistas». Entre ellos, Santiago Auserón, Tam Tam Go!, Raphael, Manolo Tena, Álex Ubago, Sergio Dalma, Diego ‘El Cigala’, Wyclef Jean, Juanes o Ana Torroja, aunque durante los últimos cinco años ha sido guitarrista fijo en la banda del argentino Andrés Calamaro. En 2011 ha publicado “The Brooklyn sessions”, su segundo trabajo en solitario. «Hay que saber organizarse la agenda. Terminé una gira con Andrés por Estados Unidos y aproveché para presentar mi disco en Austin, México DF y Buenos Aires. Trabajar con artistas grandes nunca ha sido un freno, siempre he aprovechado los lugares y la gente que he conocido para llevar mi música un poco más allá». Por eso ha dado tantas vueltas. «Aprendo mucho de los artistas con los que trabajo, aunque no siempre es lo que a uno le gusta. Estos últimos años he sido más selectivo, haciendo cosas que realmente me gustaban o me podían llevar a algún lugar donde quería llegar, pero siempre trato de mantener mi proyecto activo. Creo que sería músico aunque no viviera de ello».

 

 

AL OTRO LADO

En el otro extremo están los instrumentistas que no sienten la necesidad de componer repertorio propio y deciden, desde sus inicios, dedicarse a tocar al servicio de otros, involucrándose en mayor medida en los proyectos según sus propios gustos personales. Es el caso de Jesús Gabaldón, un bajista todoterreno que lleva en al escenario desde los doce años y que ha tocado con Revólver, Armando Manzanero, Sole Giménez, Malú, David de María o Dr. Lonnie Smith. «Me gustaría matizar que, salvo excepciones, nunca he sentido que tocaba para otros, sino que tocaba con otros, ya que la música es un lenguaje y siempre he utilizado mis ideas y mi propia voz para comunicarme con el resto de músicos en el escenario». La mejor prueba es su prolongada estancia en Seguridad Social. «Fue más de una década, y tanto en lo personal como en lo emocional me sentí parte integrante del grupo».

De forma similar, con el tiempo, Xema Fuertes y Cayo Bellveser han pasado de acompañar a Josh Rouse a convertirse en The Long Vacations y grabar un disco con él como miembros de pleno derecho de su nuevo proyecto. De un modo u otro, a sueldo o como parte de la banda, al final todos suman.

 

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